Una sorprendente variante táctica utilizó Alexander Medina desde el inicio del partido en el Maracaná. El entrenador apostó por una línea de tres centrales, acompañada por dos carrileros. Si bien la presencia de cinco defensores no fue una novedad, ya que durante la semana había sido una de las alternativas que manejaba el cuerpo técnico, la sorpresa estuvo en los nombres elegidos para ocupar esos puestos.
Con Marcos Rojo sumando su segundo partido como titular, la zaga se completó con Leandro González Pirez y Santiago Núñez. Mientras que por las bandas, Eros Mancuso ocupó el carril derecho y Joaquín Tobio Burgos se ubicó por la izquierda.
Justamente, la principal sorpresa estuvo en el pibe de Chascomús, quien, si bien puede desempeñarse por la banda, comenzó el encuentro unos metros más atrás, con mayores responsabilidades defensivas.
Sin embargo, el esquema fue mutando a lo largo del partido y el juvenil mostró dos facetas. Cuando Estudiantes se desprendió en ataque, Tobio Burgos adelantó su posición y se convirtió en una alternativa por el andarivel izquierdo, con proyecciones y desbordes hasta el fondo. En esos pasajes, Marcos Rojo se desplazó hacia ese sector para cubrir los espacios que dejaba el carrilero, sin descuidar sus funciones en la salida desde el fondo y en las acciones con pelota detenida, como los saques de banda.
A contrapartida, cuando Flamengo tomó la iniciativa y avanzó sobre campo albirrojo, Tobio Burgos debió retroceder para colaborar en la marca y recomponer la línea defensiva. De esta manera, Medina encontró una variante para alternar entre la solidez defensiva y la proyección ofensiva, con movimientos que modificaron la disposición inicial del equipo según las necesidades del encuentro.
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