El 12 de abril de 1998 fue la última vez que se presentó la Fórmula Uno en Argentina. En medio de tribunas colmadas del Autódromo “Oscar y Juan Gálvez”, el alemán Michael Schumacher (Ferrari F300) resultó ser el ganador. Después se silenció el ruido a motores de la máxima categoría del automovilismo internacional. A lo largo de este tiempo hubo una larga sucesión de intentos, anuncios, reuniones y proyectos que nunca llegaron a concretarse.
Luego de casi tres décadas, el sueño del regreso tuvo una lógica parecida. Primero conseguir el visto bueno de la FIA y la F1 para después construir o adaptar el circuito. En esa carpeta entraron planes para remodelar el autódromo porteño. Siempre faltó algo: el acuerdo, el dinero, el trazado, el tiempo, la decisión política o una mezcla de todo.
Ahora, la ecuación parece haber cambiado. El gobierno de la ciudad de Buenos Aires no está esperando con las manos cruzadas que la Fórmula Uno diga que sí para recién después mover las piezas. Está reconstruyendo el Gálvez para que el autódromo quede a la altura de los estándares internacionales.
El primer objetivo concreto pasa por el MotoGP, que ya tiene a Buenos Aires en su horizonte con probabilidades de ser en el mes de abril de 2027 dejando de lado al circuito de Termas de Río Hondo de Santiago del Estero. A todo esto, el propósito más ambicioso es conseguir la homologación Grado 1 de la FIA para abrirle las puertas a la Fórmula Uno.
La obra impresiona. Una inversión de 100 millones de dólares, 150 personas trabajando a diario y un plazo exigente. Todo comenzó a gestarse en el pasado mes de enero y apunta a principios del próximo año. Es una reconstrucción profunda del circuito, de su infraestructura, de sus accesos, de sus sistemas de seguridad y de su capacidad para recibir eventos de nivel mundial.
La pista del Autódromo Gálvez contará con un nuevo asfalto de tres capas: una base C-19 de 8 centímetros, una intermedia C-12 de 5 centímetros y una carpeta final C-12 de 4 centímetros, con mezcla HIMA y ocho por ciento de polímero. Esta obra permitiría contar con una superficie específica para soportar las exigencias de autos y motos de máxima velocidad.
También se instalarán 4.400 metros de pianos ajustados a las demandas de la FIA y de la Federación Internacional de Motociclismo. El ancho de pista será de 18 metros en la recta principal y de 12 metros en el resto del trazado. La seguridad, uno de los puntos más sensibles para cualquier circuito moderno, incluirá defensas con cámaras de goma, camas de leca, muros, vallas de contención de al menos 12 metros y nuevos sistemas homologados.
El proyecto contempla dos configuraciones. Para MotoGP, el circuito tendrá 4,3 kilómetros, 14 curvas (ocho a la derecha y seis a la izquierda) y velocidades máximas cercanas a los 300 km/h. Las fechas probables para el desembarco del Mundial de Motociclismo son el 4 o el 11 de abril de 2027. Para una eventual carrera de Fórmula 1, el trazado crecerá hasta los 4,9 kilómetros, con 15 curvas (nueve a la derecha y seis a la izquierda). En ese caso, los autos podrían superar los 340 km/h.
La última carrera de Fórmula Uno en Argentina fue en 1998. Schumacher fue el ganador
Uno de los sectores clave será la futura horquilla, pensada con 10 grados de peralte. También aparece como punto técnico relevante la curva 9, que tendrá una pendiente longitudinal del 4,2 por ciento y un peralte del 4 por ciento. Son detalles que no apuntan solamente a embellecer el predio, sino que buscan crear un circuito capaz de pasar exámenes internacionales.
El entusiasmo no nace sólo de una obra. También hay un dato importante que la Fórmula Uno no pasó por alto, las 600 mil almas que reunió Franco Colapinto en su “Road Show” de abril, en Palermo. Aquella marea humana alrededor de un auto de F1 dejó una señal potente y . Argentina no solo tiene historia. Tiene público, deseo y un piloto capaz de encender una conversación internacional.
A todo esto, Stefano Domenicali (presidente y CEO de la F1) habló por primera vez sobre los países interesados en incorporarse al calendario y confirmó que las negociaciones no se limitan a África y Asia. “Las negociaciones están avanzando muy bien en África. También estamos manteniendo otras conversaciones en Sudamérica y en el Lejano Oriente”, manifestó el dirigente italiano.
Aunque Domenicali no mencionó directamente a la Argentina en su declaración, Sky Sports aseguró que nuestro país forma parte de esas conversaciones junto con Ruanda.
La remodelación del Gálvez es la más grande en sus 74 años de historia. Y aunque todavía falta camino, algo ya cambió. Buenos Aires dejó de mirar su pasado fierrero como una foto color ocre y empezó a construir una posibilidad real y concreta.
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