El amistoso de la Selección ante Burkina Faso, que finalmente pudo jugarse anoche en el Monumental, quedó envuelto en un estado de incertidumbre por los problemas logísticos del plantel africano, que hasta el viernes estuvo varado en Marruecos, sin saber si podría llegar a tiempo.
Tras horas de confusión y especulación en torno a una posible cancelación, la Federación Bukinesa de Fútbol (FBF) confirmó que la delegación salió de Casablanca con 48 horas de retraso y arribó al país ayer a las 15:43, es decir, casi seis horas antes de saltar a la cancha para jugar el amistoso.
Esto obligó al equipo a encarar el compromiso con la Selección casi sin descanso ni margen para instalarse en Buenos Aires, antes de dirigirse al Monumental.
“Para esta confrontación, el entrenador nacional Amir Abdou tuvo que compilar sin varios de sus jugadores clave, ausentes en el viaje. Pero no hay duda de que se debe aceptar el desafío”, publicó la FBF en su comunicado.
Así, Burkina Faso apeló a “jóvenes jugadores” para afrontar el duelo con Argentina “con el orgullo de defender los colores nacionales”, indica el mensaje.
Antes de emprender el vuelo a Buenos Aires, el plantel africano se completó con futbolistas de la selección Sub-23, que se preparaban para jugar el lunes un amistoso con Malí, que finalmente fue cancelado.
El detrás de escena indica que el plantel africano había acordado una serie de condiciones que la AFA iba a brindar, pero que no concretó. Ante este escenario, los jugadores decidieron dilatar el viaje hasta que se cumpla con lo pactado. Frente a esto, en las últimas horas hasta se especuló con la posibilidad de no jugar el partido o buscar un rival alternativo.
En medio de esta incertidumbre, la Federación de Fútbol de Burkina Faso (FBF) emitió un comunicado el vierners que dice: “La Federación desea informar a los aficionados de los Etalons y a sus socios sobre la situación que atraviesa actualmente la delegación de Burkina Faso en Marruecos, en el marco del viaje a Buenos Aires.
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