El amistoso con Burkina Faso será recordado por mucho tiempo como uno de los peores partidos de la historia de la Selección. Un papelón. No hubo equivalencias en el juego, que duró menos de 10 minutos, y las falencias organizativas (básicamente vino un Sub 23 por los problemas de logística) convirtieron los 90 minutos en una suerte de circo romano.
Más allá de todas estas cuestiones, los jugadores visitantes miraron sorprendidos el espectáculo que de la gente en las tribunas, que los silbó primero y luego les brindó un cálido aplauso por la odisea para cumplir con lo pactado.
En el final, el premio deseado para los africanos era la camiseta de la Selección luego de 90 minutos de mucho esfuerzo sin golpes ni situaciones de conflicto.
Los visitantes esperaron el saludo de la Selección a sus hinchas y ellos mismos o y luego ellos mismos fueron aplaudidos por los hinchas en las tribunas. En los vestuarios, hubo canje de camisetas. Muchos lo pidieron durante el mismo partido, como cuando se retiró Enzo Fernández del campo de juego reemplazado por Exequiel Palacios. Según publicó en redes sociales Ousmane Camara- el más reconocido de los jugadores que llegaron a Buenos Aires- se llevó dos casacas alternativas: una de Nicolás González y otra con la 10 de Lionel Messi.
Con esfuerzo, Burkina Faso cumplió con su compromiso y solo 18 horas después de tocas suelo argentino volvieron a despegar rumbo a su país.
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