Aquella vieja frase de que el fútbol siempre da revancha volvió a hacerse realidad en la victoria de Estudiantes frente a Defensa y Justicia. El protagonista fue Guido Carrillo, quien logró dejar atrás una semana complicada y reencontrarse con el gol después de la frustración vivida ante Independiente, cuando desperdició un penal en la derrota 2-0 sufrida en UNO.
El delantero de Magdalena cargaba con el peso de esa situación y también con una estadística que comenzaba a preocupar: había fallado cinco de los últimos seis penales que ejecutó con la camiseta albirroja. Sin embargo, lejos de esconderse, volvió a ser una de las referencias ofensivas del equipo y encontró su premio en el momento justo.
Su tanto no solo sirvió para recuperar confianza y sacarse de encima la espina clavada del encuentro anterior, sino que además le permitió seguir escribiendo páginas importantes en la historia del club. Con este gol, Carrillo alcanzó los 75 tantos oficiales con la camiseta de Estudiantes y se metió en el puesto 13 de la tabla histórica de goleadores de la institución.
Más allá de la cifra, el festejo tuvo un valor especial por el contexto. Durante toda la semana el delantero estuvo en el centro de las críticas por el penal errado frente al Rojo, una situación que él mismo reconoció que le generó bronca e impotencia. Sin embargo, el atacante respondió de la mejor manera posible: dentro de la cancha. Con su experiencia y jerarquía, volvió a ser una pieza clave para el equipo de Alexander Medina y demostró que sigue siendo una de las cartas ofensivas más importantes del plantel.
De esta manera, el atacante volvió a demostrar que los goleadores viven de los goles, pero también de la capacidad para levantarse después de los golpes. Y ayer, frente a Defensa y Justicia, encontró la revancha que tanto necesitaba.
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