En un partido sin grandes emociones, Rosario Central y Racing se repartieron anoche las virtudes, los efectos y los puntos, y cerraron el capítulo sin goles, en el Gigante de Arroyito.
Central hizo mejor las cosas en el primer tiempo, gracias al trabajo de los volantes, en especial el de Di María, que siempre buscó asociarse con el chileno Pizarro para generar espacios.
Mientras que Racing, se aferró al tradicional 4-4-2 para construir su juego, que no fue tan picante como en el primer partido.
Justamente la Academia se mostró más ordenado y decidido en el complemento que los Canallas. Porque se adelantó en el campo de juego y porque propuso un juego más vertical.
A pesar de sus intenciones, no estuvo fino en los metros finales como para lastimar a un Rosario Central, que volvió a quedar en deuda. Necesitaba ganar para acomodarse en la tabla, pero tampoco hizo funcionar su juego colectivo. Lejos estuvo de repetir sus últimas actuaciones de local. Y Racing, se aferró a su libreto y festejó el punto como si fuera una victoria.
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