Gimnasia sigue escribiendo una historia de ribetes positivos que mantiene muy alto el entusiasmo de su gente. Mucho más peligroso en ataque que confiable en defensa, el equipo dirigido por el “Pata” Pereyra avanza sintiéndose orgulloso de lo está construyendo.
Si bien pasó por momentos poco agradables durante el segundo tiempo (cuando bajó sensiblemente su nivel de eficacia), la victoria que logró en suelo cordobés fue legítima, especialmente por la jerarquía individual de sus mejores hombres.
La importancia de Ignacio Fernández es una constante y, al mismo tiempo, la mejor garantía de la formación tripera. Estandarte, líder y mejor jugador por escándalo, “Nacho” es plenamente consciente de lo que significa para el cuerpo técnico, para sus compañeros y para los hinchas.
sacó una buena diferencia en el mejor lapso de su rendimiento
Durante la etapa inicial se observó la versión albiazul más seductora. Los goles llegaron como producto de una superioridad sostenida en la lúcida conducción de Nacho Fernández.
Miramón también fue valioso en ese capítulo, donde se advirtieron las mayores diferencias en favor del huésped.
En ese lapso parecía poco probable que el local pudiera hacerle daño. Aun así, Harlem Castillo se lució ante un remate bajo y potente de Alanís.
Gimnasia se fue al descanso sintiendo que sólo una catástrofe podía arrebatarle la victoria que había construido sacando dos goles de diferencia.
marcado declive en el segundo tiempo y zozobra en la defensa
La segunda mitad dejó al Lobo en deuda. Perdió posesión del balón. orden en el mediocampo y así quedaron al desnudo las conocidas debilidades en su retaguardia.
El gol del descuento de Alanís acentuó las inseguridades que lo acompañan en esta muy buena campaña, y que lo muestran como un equipo con defensa endeble.
La expulsión de Alexis Steimbach significó la ratificación de su presente bastante opaco. Quien fuera el año pasado uno de los mejores, hoy está desbordado en la marca y sin provocar desequilibrio cuando pasa al ataque.
Operado Bautista Barros Schelotto y ahora él suspendido, será tarea de Pereyra encontrar una variante que esté a la altura. Para la despedida de la fase regular, que será el jueves que viene en el Bosque ante Belgrano, el principal desafío será conformar una defensa que minimice las carencias de sus integrantes.
En el grato reencuentro con sus hinchas, que celebran con lógica satisfacción la clasificación a los playoffs y el regreso al plano internacional para disputar la Copa Sudamericana 2027, se escucharán aplausos sostenidos legítimamente conquistados, pero debe engordar sí o sí la fortaleza defensiva.
Nadie puede saber hasta dónde llegará y ese interrogante lo obliga a mejorar en la última línea
Gimnasia tiene a un director técnico asentado que llegó producto de una apuesta criteriosa basada en su formación como jugador del club. Pereyra tiene bastante que ver con el momento que encierra merecidas ilusiones.
Nadie sabe hasta dónde podrá avanzar, pero todos sienten que hay razones como para abrigar dulces expectativas.
El principal motivo es el sensato liderazgo afuera del campo y el brillante desempeño adentro de un hombre de otra época. Nacho Fernández es de los de los de antes. Quedan pocos con su estilo.
Gimnasia recuperó mucho más que a un gran jugador. Volvió al club un líder genuino, de los que orientan con el ejemplo. De los que da gusto escuchar, tanto como verlos impactar la pelota. No le pesa la enorme responsabilidad de ser confiable aun cuando no le toca brillar. Todos los equipos, los que reúnen estrellas millonarias y los que aglutinan amigos de un barrio modesto, necesitan un guía maduro, creíble y querible. Todo eso está ofreciendo en cada partido el capitán tripero.
Así avanza Gimnasia. Con lo que tiene y con lo que le falta.
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