El piloto argentino, sin margen para el error, partió desde el fondo de la parrilla en el Gran Premio de Bahrein en Malasia y afrontó la difícil tarea de escalar posiciones luego de lo que fue una floja clasificación.
Si bien conductor de 23 años había culminado decimoquinto, tras aplicársele varias penalizaciones, terminó partiendo desde el puesto 21º lo que le significó tener que escalar varias posiciones para intentar ir en busca de las posiciones que le significaran sumar puntos.
Sin demasiadas expectativas de ello, pese a una gran temporada, Colapinto ya ha superado instancias y situaciones más complejas con un auto y un equipo que tampoco hacen que se pueda aspirar a grandes cosas, pese a que hubo mejoras en los autos.
Tras días difíciles por su accidente en Bakú que le valió críticas por parte de otros pilotos e integrantes de Alpine, pese a su pedido de disculpas, también el nacido en Pilar para la cita en el GP de Bahrein debió enfrentar un duelo desde lo psicológico para dejar atrás dicho episodio y enfocarse en la recta final de la temporada, para poder seguir creciendo como piloto y seguir aportando a su equipo.
En un circuito para nada sencillo y con muchas cosas en contra, sin embargo, el piloto argentino encaró un nuevo desafío como viene haciéndolo desde su llegada a la máxima categoría del automovilismo a nivel mundial.
Así, el conductor esta ante una nueva prueba de carácter para él, pero también para lo que es el resto del mundo automovilístico, que tras su aparición ya han comenzado a verlo con otros ojos.
Por eso y mucho más, con su presencia en un nuevo premio de la F1, Colapinto tiene en este sprint final del calendario, en cada premio una carrera contra si mismo, contra sus competidores, que va más allá de su rendimiento arriba de su auto y también se trasladará afuera. En él mismo estará la habilidad para sortear estas dificultades.
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