En una jornada histórica en San Petersburgo, Gimnasia plantó bandera en tierras rusas y cosechó un meritorio empate 1 a 1 frente al poderoso Zenit. Aunque el dueño de casa golpeó primero a los 20 minutos, el Lobo no bajó los brazos y encontró la igualdad gracias a una magnífica definición cruzada de Agustín Auzmendi sobre el cierre del primer tiempo.
El encuentro comenzó bastante disputado por ambos equipos, aunque el equipo ruso tenía el dominio de la pelota y obligaba al Lobo a esperar para salir de contragolpe. A los 20 minutos, el Zenit abrió el marcador. Un centro desde la derecha fue cabeceado por Aleksandr Solobev que envió el balón al fondo de la red tras una floja respuesta de Nelson Insfrán.
Luego de varios minutos donde levantó su nivel y se adelantó varios metros en el campo, Gimnasia igualó el marcador a los 38 minutos. Agustín Auzmendi definió cruzado al palo izquierdo del arquero después de un gran pase de Marcelo Torres.
Para el segundo tiempo, Zenit decidió cambiar a sus once jugadores. Esta medida tomada por Sergey Semak le permitió al Lobo hacerse dueño de la posesión. De todas formas, el equipo ruso tuvo una ocasión inmejorable a los 13 minutos. Un error en el despeje de Ignacio Miramón le dejó la pelota a Daniil Kondakov en el área, pero el mediocampista terminó definiendo de mala manera.
Los rusos comenzaron a imponerse en el campo con el correr de los minutos mientras que el Lobo aprovechaba a realizar modificaciones en el campo. Sobre los 20, Román Vega ganó por la banda izquierda y envió un centro al área que Aleksandr Erokhin conectó mal con su pierna izquierda.
Gimnasia no se impacientaba y sorprendió con un remate desde afuera del área ejecutado por Maximiliano Zalazar, que fue controlado en dos tiempos por el arquero Evgeniy Latyshonok.
No obstante, con los cambios que realizó el Lobo, el partido fue perdiendo ritmo y los dos equipos se repartían la pelota. A los 40 minutos, Jhon Jhon ganó por la izquierda y le cedió el balón a Vega que remató desviado.
Instantes después, Insfrán salió mal y la pelota le quedó servida a Du Queiroz que remató, pero el arquero se recompuso a tiempo de su error y envió el peligro al córner. En la última jugada, Gimnasia tuvo la victoria a través de un centro desde la derecha que Zalazar conectó y envió a la tribuna.
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