Hernán “Sapito” Encina supo vivir durante 17 años del fútbol profesional. Recorrió varios clubes, entre ellos tuvo su paso por Gimnasia, jugó clásicos, convirtió goles que quedaron en la memoria de los hinchas y llegó a disputar 366 partidos. Sin embargo, hoy su rutina es muy diferente a la de aquellos años en los que el fútbol marcaba cada aspecto de su vida.
Tras el retiro, Encina actualmente trabaja como albañil junto a su padre, una tarea que asumió con naturalidad. “Hoy estoy con mi viejo trabajando de albañil. No se me van a caer los brazos. No tengo vergüenza”, cuenta Encina al hablar de esta nueva etapa.
La vuelta al trabajo junto a su padre también representa, de alguna manera, un regreso a los valores con los que creció. Encina nunca cortó los vínculos con Las Flores, el barrio rosarino donde nació. Incluso cuando el fútbol lo llevó lejos, siempre terminó regresando. “Me iba a otro lugar, pero siempre caía en el barrio”, contó alguna vez. Esa pertenencia sigue intacta y hoy forma parte fundamental de su vida.
De igual manera, Encina continúa jugando de manera amateur en torneos de veteranos, principalmente con Los de Siempre, en distintos escenarios de Rosario, entre ellos el Parque Regional Sur.
El vínculo de Encina con Gimnasia tuvo un capítulo conflictivo. La relación con la institución mens sana terminó con un reclamo laboral, motivo que impulsó al futbolista a iniciar acciones contra el club hace algunos años.
El conflicto judicial se prolongó durante varios años y, finalmente, Gimnasia abonó la suma reclamada después del reclamo del futbolista.
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