Ángel Di María estuvo lejos de gravitar en el juego y Rosario Central sintió su ausencia futbolística en una tarde complicada para el conjunto rosarino. El campeón del mundo nunca logró encontrar espacios para desplegar su talento y terminó protagonizando una de sus actuaciones más discretas desde su regreso al Canalla.
Desde el comienzo del partido el experimentado atacante intentó convertirse en el eje creativo de su equipo, pero se encontró con una marca intensa de Estudiantes que le redujo los espacios y le impidió desequilibrar en los metros finales. Cada vez que recibió la pelota tuvo poco margen para maniobrar y casi siempre terminó resolviendo lejos del área rival.
Si bien protagonizó algunas corridas por las bandas y dejó pinceladas de su calidad con controles orientados y algunas gambetas, nunca consiguió meterse de lleno en el circuito ofensivo de Rosario Central. Tampoco logró asociarse con sus compañeros ni generar situaciones claras de peligro para inquietar a la defensa albirroja.
La falta de influencia de Di María terminó reflejándose en el rendimiento colectivo del Canalla, que extrañó su capacidad para romper líneas y desnivelar en los momentos más complejos del encuentro. Con el correr de los minutos fue perdiendo protagonismo y quedó absorbido por el planteo del equipo comandado por Alexander Medina.
Cuando abandonó el campo de juego, lo hizo envuelto en una silbatina que bajó desde buena parte de la parcialidad de Estudiantes presente en Córdoba. Una muestra del clima que acompañó una jornada en la que el rosarino nunca pudo imponer condiciones.
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