Martín Mendinueta
Enviado especial (Nashville, Estados Unidos).- En pleno mediodía de domingo, la ciudad de Nashville se convierte en una escala obligada para los hinchas que se dirigen hacia Atlanta, sede del partido por los octavos de final entre Argentina y Egipto. El aeropuerto de esta ciudad, reconocida esencialmente por ser la cuna del country, demuestra un entorno donde el rock, el blues y el jazz en vivo conviven en cada rincón.
Sin embargo, el clima de distensión musical contrasta con la preocupación que rodea el presente futbolístico de la Selección Argentina. Tras una fase inicial contundente, se prevé que el equipo campeón del mundo presente varias modificaciones para enfrentar el próximo desafío ante el seleccionado africano.
LA TRAVESÍA SOLITARIA DE DANIEL, UN HINCHA DEL MILLONARIO
En medio de la escala en Nashville, donde curiosamente no se divisan tantas camisetas albicelestes, se encontraba Daniel, un argentino que acompaña a la Selección en este Mundial. "Soy de Buenos Aires, pero actualmente estoy viviendo en Rosario.
El hincha de River, al describir su experiencia en esta Copa del Mundo, reveló: "Empecé en Kansas, sí. Al principio viajaba por empresa con un nivel distinto, pero ahora me tocó hacerla "a la baja". Es un mundial muy caro y estoy haciendo lo que se puede".
Al explicar la programación de su viaje, el hincha reveló: "Sí, lo programé así por temas de trabajo y por el costo; no muchos pueden seguir este ritmo, las ciudades son muy caras y el traslado es complejo. El presupuesto se me ha ido de las manos; hoy me quedé sin límite en la tarjeta y tuve que llamar al banco para pedir una extensión".
Luego, al ahondar en las sumas exorbitantes de los costos del Mundial, profundizó acerca de las entradas: "Las que conseguí antes del mundial para fase de grupos me costaron unos 1.000 dólares cada una. Para octavos y cuartos, los precios se dispararon: he pagado entre 1.600 y 2.500 dólares. Ahí es donde se me está 'muriendo' la billetera".
"Argentina no está jugando bien, no me gusta. Amo a Messi, pero necesitamos que más jugadores pateen al arco; no podemos depender de un solo jugador. Siento que volvimos a ser ese equipo donde todo pasa por Messi y dejamos de tocar la pelota", analizó sobre el presente de la Selección.
Daniel, al ser consultado sobre los plazos de su estadía en el Mundial, indicó: "Mi idea era quedarme hasta la final el 20 de julio, pero no llego. El presupuesto no me da para pagar una semifinal, así que después de cuartos de final me pego la vuelta. Además, estar solo acá no es lo mismo; si tenemos la suerte de llegar lejos, quiero festejarlo con mis amigos y mi familia en Argentina".
"Es una experiencia linda que quería vivir antes de morirme y gracias a Dios lo conseguí. Pero hablando con gente que fue a Qatar, me dicen que aquello era otra cosa: los costos eran otros y los partidos estaban más cerca. Acá, para ver otro partido tenés que tomarte un vuelo a otra ciudad, y entre el traslado y la entrada estás hablando de 2.000 o 3.000 dólares más; es un montón de dinero", concluyó.
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