Otra vez el mix no alcanzó para lograr lo que se propuso. La formación que combinó titulares y habituales suplentes hizo del juego de Estudiantes un híbrido con sabor nada agradable. Empezó ganando, pero le faltaron fundamentos individuales y colectivos como para sostener lo que se había llevado al vestuario en el entretiempo.
Severamente complicado en la tabla de su zona, regresa sabiendo con claridad que la clasificación a los playoffs del torneo Clausura tiene la inconfundible silueta de una utopía.
Con baja energía luego del enorme desgaste emotivo que le deparó la histórica victoria ante Flamengo, el Pincha se pareció en casi nada a lo que suele ofrecer en el ámbito continental.
Mientras sus hinchas se encuentran abocados a la planificación de la excursión a Montevideo, hoy comentan situaciones que se han reiterado a lo largo de todo el campeonato local.
Errores en defensa (sólo Eric Meza mostró aristas interesantes en función de ataque), escasa elaboración en la franja central (allí se sumó Eros Mancuso en baja prestación) y sin potencia en la ofensiva (Adolfo Gaich volvió a quedar demasiado lejos de Guido Carrillo porque nunca estuvo cerca del gol), el mix que decidió Alexander Medina terminó recibiendo tres goles y una cachetada dolorosa para sus ambiciones vernáculas.
PARECÍA ENCAMINADO PARA JUGAR BIEN, PERO FUE SÓLO UNA ILUSIÓN
Sin haber sido muy bueno, lo de la etapa inicial fue muy superior a lo que mostró en la parte final.
Eric Meza, no sólo por el gol, será una buena opción para armar el equipo que jugará en Uruguay
Las proyecciones de Meza (fue actor valioso aun tirando un centro) y alguna pincelada aislada de Tiago Palacios, fueron diamantes en comparación con lo que mostró más tarde.
Sin la fiereza de Santiago Núñez en la retaguardia, el panorama ofreció huecos que Unión terminó aprovechando. Tarragona y Estigarribia aparecieron libres de marca en ambas definiciones.
Estudiantes fue un equipo “gastado” que soportó el peso del trajín en Río de Janeiro y, también, la diferencia de jerarquía entre los suplentes y los que juegan en las instancias decisivas.
Cuando restan dos fechas de la etapa regular, su situación se ha complicado demasiado. El próximo sábado, cuando reciba por la noche a Instituto de Córdoba, la atmósfera en el estadio UNO, seguramente, combinará los repetidos y muy sentidos cánticos contra el presidente de la AFA y el sueño en plena gestación del cruce a Uruguay yendo por la quinta Copa Libertadores de América.
A un mes de tan fuerte episodio competitivo, todo Estudiantes sólo piensa en repetir lo ocurrido en aquel tercer partido ante los verdes de San Pablo en 1968.
El sueño que tiene a nivel internacional es tan grande que tapa este objetivo local a punto de esfumarse por no poder mantener alta la vara del rendimiento.
Ayer hubo poquito para rescatar. Hubiera sido importante que algún suplente jugara bien, pero eso no ocurrió.
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