“No tenemos que perder la cabeza, hay que pensar en el partido del sábado”. Las palabras de Ariel Pereyra en la conferencia de prensa tras la derrota ante Gimnasia de Mendoza fueron medidas, mesuradas. Tiene claro que los golpes de la semana fueron duros y dejó en claro que el camino para revertir la situación es el “orden”.
La goleada ante Estudiantes y la eliminación de la Copa Argentina por penales ante los suplentes de Deportiva Riestra dejaron al Lobo muy golpeado y gran parte del primer tiempo ante los mendocinos tuvo que ver con los aspectos psicológicos del equipo. ¿Qué le pasa a este Gimnasia en pleno bajón? Hay múltiples respuestas: errores individuales, bajos rendimientos de varios jugadores, un equipo desordenado, ausencia de jugadores dinámicos y son cambio de ritmo son algunas de ellas. Lo que queda claro desde adentro y desde afuera de la cancha es que el golpe de timón es ahora para no pagar consecuencias más serias a futuro.
La levantada del segundo tiempo, a pesar de no alcanzar para un resultado positivo, dejó algunos aspectos para tener en cuenta. Por un lado, los jugadores demostraron que la ambición sigue intacta y que el grupo está bien. El problema, entonces, es solo futbolístico. Dentro de la cancha, la presencia de Ignacio Miramón como volante central es otro ítem a valorar para el futuro, ya que no hay dudas de que es el mejor 5 del plantel, muy por encima de los rendimientos de Mateo Seoane y Augusto Max. Y los ingresos de Lucas Janson y Maximiliano Zalazar aportarron velocidad y cambio de ritmo a un equipo absolutamente previsible durante los primeros 45 minutos.
El Rosario, estará en condiciones de volver Germán Conti. Justamente la zaga central es uno de los puntos débiles del equipo, donde han mostrado también un bajo nivel Renzo Giampaoli y Juan Cruz Cortazzo. Tampoco brinda seguridad Enzo Martínez. Ahí, el mercado de pases parece haber quedado corto, sea por decisión del DT (que impulsó la continuidad de Conti) o decisión del tándem CD-Dirección deportiva.
El otro tema preocupante es el arco. Nelson Insfrán tuvo clara responsabilidad en el primer gol de Agustín Módica, pero la lesión de Harlen Castillo le quitó toda competencia por los próximos partidos. El colombiano solo atajó 90 minutos en el empate (y derrota por penales) ante Deportivo Riestra pero no “llenó” el arco. Parece ser un competidor del Mono, no un arquero para ser dueño indiscutido del puesto.
Otro rendimiento muy por debajo de lo esperado es el de Nicolás Barros Schelotto, quien no encuentra su lugar en la mitd de la cancha y perdió protagonismo en la ejecución de la pelota parada. Su salida en el entretiempo junto a Augusto Max (tuvo una tarde para el olvido) no sorprendió a nadie en el Bosque.
Seguramente Ariel Pereyra meterá mano en el equipo para visitar a Rosario Central porque necesita imperiosamente salir del pozo para que el ciclo no ingrese en zona de riesgo. Gimnasia se mantiene en zona de playoffs y clasificación a la Copa Sudamericana 2027 gracias a los 35 puntos obtenidos durante el año, que le han permitido -después de tres años- no mirar las tablas del descenso. Sin embargo, al golpeado hincha tripero no le alcanza con los viejos tiempos de “El Lobo no se va” y espera el salto de calidad prometido. Por eso, el Tripero está en un momento de inflexión para que el DT no tenga el mismo destino que otros entrenadores surgidos del riñçon del club que no pudieron surfear la ola de una serie negativa de resultados.
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