Boca mantiene un impresionante récord en definiciones desde el punto del penal. Luego del empate sin goles ante Vélez, el Xeneize se impuso desde los doce pasos y avanzó a los cuartos de final de la Copa Argentina. Y volvió a agigantar una estadística sorprendente: de las 65 tandas que disputó en su historia, ganó 46 y perdió 19.
Los números representan una efectividad del 70,7%, un registro que explica por qué cada vez que una eliminación de Boca llega hasta ese punto aparece una sensación diferente. Esta vez, además, hubo un protagonista determinante: Álvaro Montero. Además de Carlos Palacios que fue el último ejecutante para sellar la clasificación del Xeneize a la siguiente instancia del certamen federal.
En este sentido, el mediocampista chileno, afirmó que se siente “cómodo” desde los doce pasos y sostuvo su alegría por haber vuelto a jugar tras una lesión.
El volante quedó a cargo de patear el quinto y último penal de los de la Ribera y detalló cómo tomó la decisión del palo al que ejecutaría su remate goleador. “El penal lo pedí, me siento cómodo en esa faceta” comenzó el enganche de 26 años, que recordó haber pateado muchos penales en Colo-Colo de Chile, pero no había tenido la oportunidad de ejecutar ninguno desde su llegada al fútbol argentino.
Sobre el momento de tomar la decisión definitiva, el chileno afirmó que su primera intención era ver si el arquero rival, Tomás Marchiori, “se movía un pasito” para algunos de los dos caños, aunque destacó que el guardameta “se quedó esperando hasta lo último”.
En ese contexto, ya llegado al punto del penal y con la necesidad de disparar, el jugador surgido de las inferiores de Unión Española del país trasandino optó por su lugar preferido y sacó un derechazo cruzado, que Marchiori adivinó pero no alcanzó a contener por haber sido tan ajustado contra el palo. “Cruzado no fallo”, aclaró el volante.
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