Luego del descuento de Agustín Auzmendi, el capitán tripero puso el 2-2 aprovechando un rebote, pero tras una larga revisión que demoró varios minutos, el gol fue invalidado, aunque la decisión ya en ese momento dejó muchas dudas.
Lo cierto es que, tras las imágenes mostradas en la transmisión del trazado de líneas para confirmar el offside, se observa que las líneas están mal marcadas y que el primer jugador mens sana en impactar la pelota se encontraba en la misma línea que el último defensor de la escuadra de Darío Franco, en lo que hubiera sido minutos antes del gol del empate de Zalazar, el 2-2 a los 61’ de Ignacio “Nacho” Fernández.
Por otra parte, en la última jugada del encuentro, también se dio una jugada que ameritaba la intervención del VAR que estuvo comandado por Diego Ceballos. El hecho en cuestión ocurrió cuando tras una centro al área visitante, apareció Bautista Barros Schelotto y un defensor de la escuadra mendocina impactó en el rostro del mediocampista tripero, que quedó en el piso reclamando el penal cerca del arco defendido por Rigamonti. Sin embargo, inmediatamente, Leandro Rey Hilfer, decretó la victoria visitante y por ello, la llamada del VAR nunca llegó, en una situación que despertó el enojo del banco de suplentes albiazul y de aquellos futbolistas que culminaron el encuentro en cancha frente al Lobo de Mendoza, que enseguida se le acercaron a reclamar al juez del encuentro visiblemente molestos, pero con Nacho Fernández tratando de calmar a sus compañeros para que no sean informados por el árbitro y sufrieran algún tipo de sanción.
Así, fue una tarde de varios reclamos desde la tribuna y desde dentro del campo de juego en 60 y 118 para con el arbitraje y el VAR, que dejaron varias dudas nuevamente en un encuentro del fútbol argentino.
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