El técnico Néstor “Pipo” Gorosito comenzó formalmente una nueva etapa en San Lorenzo, con su primer entrenamiento al frente del plantel profesional en la Ciudad Deportiva, donde inició un ciclo cargado de expectativa por su fuerte identificación con el club.
El ídolo azulgrana regresó a Boedo 22 años después de su primera experiencia como entrenador del primer equipo y firmó un contrato por 12 meses, en una apuesta de la dirigencia para reordenar al conjunto en plena pretemporada.
Gorosito llegó para ocupar el lugar que dejó vacante Gustavo Álvarez, quien se alejó del cargo al inicio de la preparación, y rápidamente tomó contacto con los futbolistas para empezar a marcar los primeros lineamientos de trabajo.
El entrenador estuvo en la Ciudad Deportiva junto a su cuerpo técnico y comenzó a interiorizarse sobre el estado del plantel, las cargas físicas y las necesidades futbolísticas de cara a los próximos compromisos. La vuelta de Pipo genera un fuerte impacto emocional en el mundo San Lorenzo, ya que se trata de un nombre muy ligado a la historia del club, tanto por su etapa como futbolista como por su anterior paso como entrenador.
El desafío inmediato será darle forma al equipo durante la pretemporada y empezar a definir una base titular, en un contexto en el que San Lorenzo necesita recuperar estabilidad después de semanas de cambios internos.
El primer compromiso oficial de esta nueva etapa sería ante Deportivo Riestra, por la Copa Argentina, un cruce que marcaría el debut competitivo de Gorosito en su regreso al club.
Con el inicio de los entrenamientos, San Lorenzo puso en marcha una nueva era bajo la conducción de un técnico de la casa, que tendrá la misión de ordenar al plantel, recuperar confianza y devolverle protagonismo al equipo.
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