Un 21 de mayo de 1969, Estudiantes de La Plata escribía otra de las páginas más gloriosas de su historia al consagrarse bicampeón de América. En el viejo Estadio de 1 y 57, el equipo dirigido por Osvaldo Zubeldía derrotó 2-0 a Nacional con goles de Marcos Conigliaro y Eduardo “Bocha” Flores para quedarse con la décima edición de la Copa Libertadores.
La serie había comenzado unos días antes, el 15 de mayo, en el mítico Estadio Centenario de Montevideo. Allí, el Pincha dio el primer golpe al imponerse 1-0 gracias a otro tanto del Bocha Flores, resultado que le permitió llegar con ventaja a la revancha en La Plata. Ya en 1 y 57, ante un estadio colmado y en una noche cargada de sensaciones, el conjunto albirrojo volvió a imponerse para levantar nuevamente el trofeo más importante del continente.
Aquella noche histórica, Estudiantes formó con Alberto Poletti; Néstor Togneri, Ramón Aguirre Suárez, Raúl Madero, Oscar Malbernat; Carlos Bilardo, Carlos Pachamé, Eduardo Flores, Christian Rudzki; Marcos Conigliaro, Juan Ramón Verón. Un equipo que quedó marcado para siempre en la memoria del fútbol sudamericano.
Por haber conquistado la Libertadores de 1968, el reglamento le permitió al León ingresar directamente a las semifinales de la edición 1969. En esa instancia dejó en el camino a Universidad Católica tras derrotarlo en ambos encuentros por 3-1. Luego llegó la gran final frente al Tricolor uruguayo, donde el equipo de Zubeldía volvió a mostrar toda su personalidad y jerarquía.
Con aquella conquista, Estudiantes no solo defendió el título continental, sino que terminó de consolidar una era dorada que cambió para siempre la historia del Club. A 57 años de aquella noche en 1 y 57, el bicampeonato sigue siendo uno de los grandes símbolos de orgullo para el pueblo pincharrata y una muestra de un equipo que llevó la bandera albirroja a lo más alto del continente.
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