Con un final cargado de tensión y una definición que requirió la intervención del VAR, Gimnasia rescató un valioso empate ante Independiente Rivadavia en Mendoza.
El Lobo atravesaba un momento complicado y parecía encaminarse a una derrota que lo dejaba con las manos vacías. Sin embargo, cuando el encuentro ingresaba en sus últimos instantes, Agustín Colazo apareció para empujar a la red una asistencia de Rodrigo Torres y decretar el 1-1.
En primera instancia, el festejo tripero quedó truncado. El asistente levantó el banderín al considerar que el delantero se encontraba en posición adelantada. Pese a ello, el árbitro Brian Ferreyra evitó reanudar rápidamente el juego y aguardó la revisión de la tecnología.
Desde la cabina del VAR comenzaron a analizar la acción y trazaron las líneas correspondientes para determinar la posición de Colazo. La revisión se extendió durante varios minutos, generando incertidumbre tanto dentro como fuera del campo de juego.
Finalmente, las imágenes determinaron que el atacante de Gimnasia estaba habilitado. El defensor Villalba no logró adelantar la línea a tiempo y dejó en posición reglamentaria al delantero albiazul. Tras recibir la confirmación, Ferreyra anunció la decisión por los altoparlantes del estadio y convalidó el tanto, confirmando que Agustín Colazo no se encontraba en posición prohibida y que el gol valía.
De esta manera, la resolución del colegiado provocó una inmediata reacción de los hinchas locales, que expresaron su malestar desde las tribunas. En el campo de juego también hubo reclamos de los futbolistas mendocinos, quienes rodearon al árbitro en busca de explicaciones. Al mismo tiempo de discusiones con los hombres de Gimnasia.
Más allá de las protestas y del clima caliente que se vivió en el cierre, la situación no pasó a mayores. El gol fue ratificado y Gimnasia terminó llevándose un punto valioso de Mendoza.
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