Parece mentira, pero un puñado de días le alcanzaron a Gimnasia para pasar de la alegría por un buen inicio de campeonato a este mar de dudas de un equipo que perdió el eje, fue goleado por Estudiantes y se quedó afuera de la Copa Argentina frente a los suplentes de Deportivo Riestra. Ayer, con un equipo más cercano al gusto de la mayoría de los hinchas, fue superado claramente en el primer tiempo y la levantada del complemento no le alcanzó más que para el 1 a 1. La definición por penales, con un remate débil de Auzmendi y una muy mala ejecución de Colazo -que le erró al arco- terminó con las chances de avanzar en un cuadro accesible en una competencia que podía convertirse en un buen objetivo en este semestre.
Las certezas tras las victorias consecutivas ante River Plate, Aldosivi y Barracas Central se transformaron en dudas. Ariel Pereyra tenía un equipo que ahora debe reformularse desde la incomodidad de los malos resultados, con un resultado en el clásico que tardará de borrarse como un recuerdo amargo. ¿Quién es el arquero, Insfrán o Castillo? ¿El 5 es Max o Seoane? ¿Steimbach debe ser lateral o volante? ¿Hay que jugar con un delantero o con dos? La única certeza del Lobo son el gran rendimiento de Nacho Fernández, el único que trata de marcar el camino para el juego del equipo. Y, por la negativa, los flojos rendimientos de los marcadores centrales, donde el ojo de la secretaría técnica y del entrenador se quedaron cortos en la búsqueda de un refuerzo.
Así como Nacho es el faro, Ignacio Miramón jugó muy mal, no solo por debajo de su nivel sino que caminando por la cuerda floja de la tarjeta roja, lo mismo que le pasó ante Estudiantes. Agustín Colazo, que no deslumbró pero había convertido goles en sus dos primeros partidos, tuvo una tarde para el olvido coronada por un penal tan fuerte como desviado. Y cuesta encontrar algo positivo en un equipo que eligió jugar en espejo ante un rival cómodo en la fricción en lugar de intentar lastimarlo por afuera con extremos -fue tardío el ingreso de Merlo- cuando la línea de tres centrales solo marcaba a un solitario Nicolás Benegas.
De movida, el partido ante el Malevo dejó malas sensaciones porque Gimnasia no comenzó bien el juego en Florencio Varela. Al mediocampo tripero le costó hacer pie y el partido se jugó como le gusta a Deportivo Riestra, todo por arriba, saltando líneas y apuntando a las segundas pelotas. Así, los primeros minutos se jugaron en campo del Lobo y la primera clara fue del Malevo: un cabezazo de Ángel Stringa que obligó a la primera buena atajada de Harlen Castillo. El propio lateral volante del Malevo había buscado el arco con apenas 2 minutos jugados.
El equipo albiazul nunca se sintió cómodo en el juego más allá de la mejora en el segundo tiempo
El equipo de Pereyra se mostró desconcertado, con serios problemas en la salida desde el fondo, dificultades en la marca y un solitario Nacho Fernández en las buenas intenciones de poner la pelota contra el piso para tratar de jugar. Un error en la salida le sirvió la pelota a Gabriel Obredor que remató cruzado y la pelota no se fue tan lejos del caño izquierdo del arquero mens sana.
Tal mal la pasó el equipo tripero que el VAR lo salvó del primero porque Gabriel Obredor le ganó la espalda a Martínez y sirvió el centro para el remate de Nicolás Benegas que tuvo un desvío y me metió contra el poste izquierdo de Castillo. Era un 1-0 justo pero, por suerte para Gimnasia, Fabrizio Llobet advirtió en Ezeiza la posición adelantado de Obredor que no vió en la cancha el asistente Carlos Viglietti.
Después del gol anulado, el equipo del Pata pudo reaccionar y tuvo el gol en los pies de Agustín Colazo, que disparó después de un buen centro de Auzmendi pero encontró la buena respuesta del arquero Arzamendía. Sin embargo, cuando parecía que el Lobo se adueñaba del partido, perdió Miramón en la salida, Bracamonte envío el centro desde la izquierda y Benegas ganó en las alturas para meter el cabezazo que le dio el 1-0 parcial a Deportivo Riestra.
Para el segundo tiempo, Ariel Pereyra decidió modificar el sistema táctico con el ingreso de Juan Cruz Cortazzo por Ignacio Miramón, amonestado y en la cornisa de la roja. La intención de emparejar la cantidad de hombres en la mitad de la cancha cambió el partido aunque Obredor tuvo una chance clara para marcar el 2 a 0.
Sin embargo, a los 8 minutos apareció Nacho Fernández con su conducción desde la izquierda, la jugada se ensució pero desde la puerta del área Mateo Seoane colocó la pelota para el 1 a 1. Un alivio enorme que casi se convierte en festejo absoluto porque un minuto después Agustín Colazo se perdió el segundo tras un centro de Steimbach.
Harlen Castillo -que tuvo un aceptable debut más allá de no haber demostrado sus antecedentes en la definición por penales- tuvo una gran atajada ante Tomás González. El VAR le trajo malas noticias al Lobo, porque ante un córner cerrado Juan Cruz Cortazzo empujó la pelota al gol pero la pelota peinada por Conti dejó un paso adelante a su compañero de la línea de tres y el arbitro del partido anuló el tanto por fuera de juega.
Un error de Cortazzo -que había entrado bastante bien en una tarde olvidable de Conti y el uruguayo Martínez- lo dejó a Tomás González, de cara al gol pero Harlen Castillo le ahogó el grito. Enseguida, Auzmendi erró el gol solo frente al arco tras un centro del ingresado Lucas Janson.
El final solo tuvo la roja a Augusto Max, quien entró pasado de revoluciones, fue abajo muy fuerte y vio la roja a instancias del VAR luego de que el árbitro Pablo Echavarría decidiera una tarjeta amarilla.
El empate final estuvo más cerca del premio que del castigo para este Gimnasia desorientado y errático. Los disparos desde el punto del penal -otra vez- lo dejaron fuera de una competencia en la que tenía el cuadro abierto. Y ahora, deberá reencontrarse con el equipo que supo ser para reenfocarse y no destruir en un puñado de partidos una campaña de playoffs y posible regreso a la Copa Sudamericana, aunque lejana al salto de calidad que el hincha tripero exige.
El análisis de Facundo Ache tras la derrota del Lobo
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