La Liga Profesional difundió los materiales audiovisuales y las grabaciones del VAR correspondientes al partido entre Gimnasia y Racing. Los videos esclarecen los diálogos que mantuvieron el árbitro Nicolás Ramírez y Héctor Paletta, encargado del sistema de videoasistencia en Ezeiza, en las dos acciones de mayor discusión en el encuentro.
La primera jugada controvertida se dio a partir del remate desde los doce pasos ejecutado por Marcelo Torres, que fue contenido por el arquero de Racing, Facundo Cambeses. Tras la revisión de la jugada, el equipo técnico validó la intervención del arquero, al considerar que el talón de su pie izquierdo se encontraba suspendido, aunque sobre la misma línea del arco.
Esta resolución se basó en la Regla 14 de la IFAB, que exige al arquero mantener al menos una porción del pie sobre, en contacto o por detrás de la línea de meta en el instante del disparo. Pese al aval oficial de la decisión, las repeticiones difundidas incluyeron tomas laterales y traseras, sin una perspectiva paralela al trazado del arco, lo que impidió tener una certeza absoluta sobre la posición exacta del pie del arquero.
Cuando el partido entraba en su tramo decisivo, Gimnasia reclamó con vehemencia un penal por una supuesta infracción de Santiago Sosa sobre Agustín Auzmendi dentro del área de Racing. La acción se produjo a los 40 minutos del segundo tiempo y desató las protestas de jugadores y el cuerpo técnico del Lobo.
Pese a los insistentes reclamos, el árbitro Nicolás Ramírez desestimó la infracción y dejó seguir el juego. Además, no fue convocado a revisar la jugada en el monitor del VAR, una decisión que generó aún más polémica y el enojo en Gimnasia, que consideró que había existido contacto suficiente para sancionar la pena máxima.
Según las grabaciones difundidas, el equipo de video asistencia no contó con una toma con la nitidez suficiente para confirmar el contacto entre ambos jugadores. Si bien las imágenes desde la parte posterior mostraron un desplazamiento en el pie del delantero tras el cruce con el defensor, desde el VAR consideraron que esa imagen no constituía una prueba contundente como para modificar la decisión inicial del árbitro.
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