El mundo del fútbol está de luto, luego de que se conociera ayer que murió el padre de Lionel Messi, Jorge, a los 68 años, en una clínica de Rosario, donde batallaba contra una dura enfermedad, según informó la Liga Profesional de Fútbol y Newell’s en sus cuentas oficiales.
El estado de salud de Jorge Messi se había agravado durante esta semana y la familia esperaba este desenlace muy pronto.
Las alarmas se habían encendido durante el debut de la Selección argentina en el Mundial 2026 ante Argelia, ya que Messi se emocionó hasta las lágrimas después de anotar el primero de sus tres goles y luego del encuentro confesó que fue por cuestiones personales.
“Fue una cuestión ajena a lo deportivo. Pasé unos días difíciles y complicados. Agradecido a la delegación y a todos mis compañeros. Siempre estuvieron a mi lado y me dieron fuerza para que esté bien”, detalló el astro en declaraciones a la prensa.
Jorge Messi fue el gran sostén de Lionel mientras daba sus primero pasos como futbolista. Incluso fue el que lo acompañó a Barcelona cuando firmó contrato con el club catalán en una servilleta con solo 13 años.
Cuando “La Pulga” comenzó a jugar en las inferiores del Barcelona, todo su núcleo familiar viajó a España, pero su madre y sus hermanos volvieron y el que terminaría siendo el mejor jugador de la historia se quedó con su padre.
La última aparición pública de Jorge Messi fue en noviembre del 2025, cuando fue a ver a Lionel a un partido entre el Inter Miami y el Nashville por la Major League Soccer de Estados Unidos. Dicho encuentro terminó 4-0 a favor del Inter y la estrella rosarina se lució con un doblete.
Jorge Messi también estuvo involucrado a los problemas que tuvo su hijo con el fisco español, que derivó en una condena de 21 meses de prisión para su hijo y 15 para él, aunque no ingresaron a prisión por ser penas menores a los dos años y a carecer de antecedentes penales previos.
Las mismas fueron sustituidas por multas económicas, que fueron de multa de 252 mil euros para Messi y 180 mil euros para su padre.
Lionel Messi, que se encontraba convocado para el duelo por la Leagues Cup frente a Monterrey, viajó desde Miami con destino a Rosario en un vuelo privado para estar junto a su mamá Celia y sus hermanos, acompañado de su esposa, Antonela Roccuzzo, para darle el último adiós a quien, según las propias palabras del capitán de la Selección Argentina “fue su gran sostén”, cuando el “10” era todavía un chico argentino viviendo en Barcelona junto a su padre, mientras que el resto de su familia se había vuelto a Rosario por lo que les costó la adaptación a la nueva vida en España.
Tras el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, el ex Barcelona, había viajado a pasar unos días a Rosario para acompañar en un duro momento que atravesaba su familia con la situación de su padre.
Con una ceremonia privada, en las próximas horas, “Lio” se hará presente en su ciudad natal, para comenzar a atravesar uno de los momentos más duros de su vida y pasarlo junto a los suyos, para despedir a quien supo ser su padre, representante y uno de los primeros en confiar en él, cuando decidió apostar por quedarse en Barcelona para que su hijo comenzará a trazar su camino.
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