Elizabeth Copes, entrenadora del equipo argentino de judo, trazó un balance sobre el desempeño de sus dirigidos luego de su reciente participación en los Juegos Suramericanos. En su evaluación, priorizó el esfuerzo de los competidores por sobre los resultados inmediatos y reconoció que el plantel atraviesa una etapa de transición: "La verdad no sé si es positivo, es muy bendecido. Creo que cada uno rindió lo máximo que pudo dar. Estamos en un cambio que va a llevar tiempo, pero estamos en camino".
A su vez, remarcó la exigencia sobre el nuevo cuerpo técnico, pero se mostró confiada en el proceso: "Nos van a exigir resultados, pero creo que este es el camino, con sacrificio diario, al poner el hombro, caer y entrenar. Creo que estamos bien".
La responsable estratégica expuso las dificultades estructurales de la disciplina a nivel nacional, en especial al comparar la realidad local con el escenario internacional. Copes advirtió que todos los rivales evolucionan con un fuerte respaldo económico, una situación muy distinta a la escasez de recursos en Argentina: "Ahora no podés decir que hay un país menos para escalar posiciones. Todos entrenan todos los días, todos se sacrifican. Los otros países tienen apoyo, cosa que a nosotros nos cuesta un montón conseguir para que los chicos tengan todo".
De cara al futuro, la entrenadora apunta a la formación de camadas jóvenes sin descuidar a los atletas experimentados. "Obviamente no sabemos a quién van a apoyar porque la situación no está bien para todos. Nosotros hacemos un trabajo a oscuras, pero tratamos de darles una mano dentro de las condiciones que tenemos para conseguir el mejor rendimiento", analizó.
Más allá del ámbito deportivo, Copes destacó el rol fundamental de su círculo íntimo, con una mención especial para su familia que viajó desde La Plata para brindarle aliento en las tribunas: "El apoyo de los familiares es muy importante. Mi marido y mis hijos vinieron a apoyarme, es un apoyo de ida y vuelta".
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