Julián Álvarez disputó sus primeros minutos en la temporada con el Atlético de Madrid en medio de los rumores de su posible salida y su negativa a entrenarse bajo el mando de Diego Simeone. En ese marco, fue silbado por todo el estadio en el empate 2 a 2 ante Villarreal y se marchó por su cuenta en lugar de saludar a la hinchada junto al resto de sus compañeros.
El exjugador de River comenzó el encuentro en el banco de suplentes e ingresó en el segundo tiempo con la misión de cambiar la dinámica del equipo. No obstante, al pisar el césped del Metropolitano, una parte de los hinchas locales lo recibió con silbidos e insultos, repitiendo un escenario hostil que ya se había manifestado durante la semana.
En los primeros minutos del segundo tiempo, Simeone ordenó que Julián emprendiera los movimientos precompetitivos y el futbolista empezó a correr al costado de la cancha con la pechera verde. Sin embargo, la hinchada arremetió contra él al grito de “¡Dile que se vaya!” en forma de protesta.
Asimismo, el dato más trascendente fue la manera en que se rompió el vínculo entre Atlético de Madrid y Julián Álvarez. Luego del encuentro, mientras todos los jugadores saludaban a la hinchada, el delantero se retiró solo hacia a los vestuarios entre fuerte silbidos desde las cuatro tribunas.
“Me comentaba la gente del club, que el club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros a la gente. La decisión no fue de Julián Álvarez, fue del club, que tomó la decisión de alejarlo y separarlo para que se vaya hacia el vestuario”, explicó Simeone sobre la decisión de que el futbolista se marchase por su cuenta.
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