Gimnasia proyectó un desarrollo del partido que no ocurrió. Apostó fuerte desde la planilla titular, cambió a un mediocampista central por un delantero neto y, sin embargo, quedó lejos de generar tantas situaciones de peligro real como había planificado.
El cuarto empate consecutivo agregó otro matiz al análisis de un funcionamiento que esta vez dejó puntos flacos fáciles de identificar.
La condición de equipo permeable en defensa se mantiene y quedó ratificado en que el huésped, más allá de su rigidez, se las arregló para ponerse en ventaja y, también, para acumular un ramillete de situaciones donde no facturó en la red sólo por su impericia.
Además, Ariel Pereyra se llevó otra muestra evidente de lo que les cuesta a Janson y a Zalazar aportar desequilibrio desde sus respectivas bandas. Si a lo descripto le sumamos que Colazo no aprovechó la oportunidad que le brindó el cuerpo técnico, y que Auzmendi también quedó claramente en deuda, el balance final se ubica lejos del conformismo.
al revés de lo imaginado, atacó poco y generó escaso peligro
La formación inicial dispuesta por Pereyra había generado buenas expectativas entre los hinchas, pero el equipo, sin precisión en las construcciones ofensivas, terminó dejando “sabor a poco”.
El técnico sostuvo la propuesta en el inicio del complemento confiando en un repunte por los laterales, donde faltó gestación de peligro, especialmente por la derecha donde Lucas Janson pasó prácticamente inadvertido.
Ambos extremos terminaron siendo reemplazados (correcta decisión del DT) y seguramente será tema de revisión obligado de cara al choque frente a Huracán.
Miramón fue el destacado sostén en el eje central y Nacho Fernández (ninguna novedad) el tutor natural de una formación que lo necesita de manera permanente. La dependencia que se ha generado en torno a su simple y rendidora manera de jugar es cada vez más fácil de advertir.
la receta indicada es seguir buscando el mejor rendimiento
En la previa de una prueba complicada como la que tendrá el próximo jueves en el Palacio Ducó, la autocrítica jugará un rol esencial.
El entrenador fue ambicioso en la construcción de una táctica y de su consecuente búsqueda estratégica, pero no funcionó. ¿Qué hará en el examen venidero? ¿Mantendrá la receta o volverá a modificarla?
El planteo inicial no funcionó. Zalazar se excedió en no soltar el balón y Janson pasó desapercibido
Alexis Steimbach y Marcelo Torres (sólo el último se destacó ejecutando el penal con seguridad) son hombres que tranquilamente podría volver a considerar para el once inicial. Más allá de la lesión con la que se retiró Bautista Barros Schelotto, en el saludable afán de encontrar elementos que ayuden a elevar el nivel colectivo, quizás sea el momento para devolverles el protagonismo que perdieron los antes citados.
Después de haber igualado ante Argentinos Juniors, Banfield,Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán, ahora sí llegó el momento de generar un quiebre positivo que lo devuelva a las mejores posiciones que supo tener en ambas tablas.
Necesita mayor “poder de fuego” en el área rival; y también, crecer en solidez defensiva.
El tema clave será acertar en los nombres para ratificar la tendencia que mantiene viva la ilusión de sus hinchas.
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