La bandera de la cruz de San Jorge volvió a ocupar un lugar central durante el Mundial 2026, aunque su presencia reavivó un debate en Inglaterra sobre si representa únicamente el apoyo a la selección o si continúa asociada a grupos de extrema derecha. Medios internacionales señalaron que el símbolo se convirtió en un eje de discusión sobre la identidad nacional.
La controversia también llegó al ámbito institucional. El obispo de Leicester, Martyn Snow, propuso que las iglesias exhiban la bandera durante el torneo para recuperar un "patriotismo saludable", mientras que la FIFA fue cuestionada por impedir el ingreso de algunas banderas con referencias militares, una decisión que generó críticas entre hinchas y dirigentes.
El debate volvió a quedar en evidencia durante el partido entre Inglaterra y República Democrática del Congo, cuando personal de seguridad intentó retirar una bandera al interpretar de forma errónea una inscripción de carácter folclórico. El episodio fue aclarado posteriormente, pero reflejó la sensibilidad que rodea al uso de este símbolo nacional.
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