Antes de cada partido de Inglaterra en el Mundial 2026, miles de cruces de San Jorge vuelven a poblar tribunas, calles y viviendas. Pero detrás del tradicional símbolo nacional se esconde un debate que divide a la sociedad inglesa: ¿la bandera representa simplemente el apoyo a la selección o quedó marcada por su apropiación por parte de grupos de extrema derecha?
Ese interrogante fue el eje de un artículo publicado por The New York Times, que analiza cómo el Mundial reabrió una discusión sobre la identidad inglesa. En la misma línea, The Guardian sostiene que la bandera quedó "atrapada en un tira y afloja" entre los aficionados al fútbol y los movimientos nacionalistas, aunque también destaca iniciativas de barrios multiculturales que buscan resignificarla como un emblema de unidad e inclusión.
La controversia trascendió el plano simbólico. Según informó The Times, el obispo de Leicester, Martyn Snow, pidió que las iglesias exhiban la bandera durante el Mundial para recuperar un "patriotismo saludable" y evitar que siga siendo identificada con sectores extremistas.
El mismo diario británico reveló además que la FIFA quedó en el centro de otra polémica al impedir el ingreso de algunas banderas inglesas con referencias militares, entre ellas una que homenajeaba a soldados caídos en la Primera Guerra Mundial, decisión que provocó críticas de aficionados y dirigentes políticos.
La sensibilidad en torno al símbolo quedó nuevamente expuesta durante el partido entre Inglaterra y República Democrática del Congo, cuando personal de seguridad intentó confiscar una bandera de hinchas por interpretar erróneamente una referencia folclórica local como un mensaje ofensivo, situación que finalmente fue aclarada por periodistas presentes.
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