Pese al trascendental compromiso de esta noche ante Platense por los Cuartos de final de la Copa Argentina, otro tema mantiene en vilo al Mundo Estudiantes: la posible llegada de Marcos Rojo para afrontar la recta decisiva de la temporada y, especialmente, las semifinales de la Copa Libertadores frente a Flamengo.
La negociación no resulta sencilla y desde el Pincha saben que deberán trabajar con paciencia para concretar el regreso del defensor surgido de la cantera albirroja. Además, en el medio aparece Racing, club con el que Rojo mantiene contrato y donde su salida no genera consenso puertas adentro.
De hecho, el presidente de la Academia no estaría de acuerdo con desprenderse del marcador central. Sin embargo, el propio futbolista ya dejó en claro su intención de abandonar Avellaneda para sumarse a Estudiantes. Incluso, en los últimos días protagonizó una discusión con Diego Milito y no participó de un entrenamiento, una situación que aceleró las especulaciones sobre su futuro.
Según trascendió, Marcos Angeleri, uno de los nombres fuertes de la mesa chica del fútbol estudiantil, ya mantuvo los primeros contactos para avanzar en la operación y en City Bell reina el optimismo. El plazo para inscribirlo en la Copa Libertadores vence el próximo viernes 9 de octubre, por lo que las próximas horas serán determinantes.
Además, existe una cuestión reglamentaria que favorece al León: la lesión de Gabriel Neves libera un cupo que permitiría incorporar al defensor para disputar todas las competencias. Por eso, en Estudiantes trabajan contrarreloj con el objetivo de cerrar cuanto antes una incorporación que podría convertirse en uno de los grandes golpes del mercado.
Por otro lado, desde Racing evalúan sanciones para el futbolista ante su postura. En principio, las mismas serían de carácter económico, ya que dado el contexto de que el equipo quedó eliminado de casi todas las competencias, la misma no lo afectaría en el juego, debido a que Marcos se perderá varios por la lesión que acaba de sufrir. Y al parecer, no volverá a ser tenido en cuenta. Hacerlo trabajar apartado del grupo sería otra alternativa, aunque potenciaría aún más el conflicto.
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