El simple hecho de mencionar al apellido Granatto inmediatamente se lo asocia con el hockey sobre césped de nuestra ciudad y en particular al Club Santa Bárbara, un institución -fundada en 1974- que cuenta como única actividad a esta especialidad deportiva, en su predio de Gonnet, al costado del Camino Centenario.
María Victoria con 35 años, Mariquena Granatto con 33, María José con 31 y Delfina Granatto con 29 son las cuatro hermanas que le dedicaron toda su vida deportiva al hockey. Es una familia de deportistas, ya que su papá Marcelo jugó al rugby con el Club Universitario de La Plata, mientras que mamá Evangelina también se dedicó a darle con el palo a la bocha.
A todo esto, las cuatro hermanas crecieron en Florencio Varela y comenzaron a jugar al hockey en el Círculo Universitario de Quilmes. Cuando dicha actividad se interrumpió en el CUQ, los padres tomaron la decisión de buscar una alternativa para que las chicas continuarán desarrollando esta especialidad.
Durante los primeros meses de 2003, la familia se trasladaba constantemente desde Varela hasta la localidad de Gonnet para que las hermanas pudieran asistir a los entrenamientos y partidos en Santa Bárbara. Llegó un momento que todo se transformó en un desgaste a causa de los continuos viajes, pero también había un fuerte arraigo que empezaron a sentir por dicho entidad, la familia Granatto decidió mudarse definitivamente al año siguiente a nuestra ciudad.
A partir de ahí, Santa Bárbara se convirtió en una parte fundamental de sus vidas. La relación con la institución fue tan estrecha que en el año 2015, las cuatro hermanas: Vicky, Maru, Majo y Delfi lograron cumplir el sueño familiar de compartir juntas el equipo principal del club de Gonnet, en el marco del torneo Metropolitano femenino de Primera División de hockey sobre césped.
En ese momento nadie pensaba que cualquiera de las hermanas Granatto podían alcanzar el seleccionado argentino y sobre todo en lo que se refiere al mayor; aunque en las categorías menores ya se venían destacando por su juego con su individualidad y la creatividad manejando el palo y la bocha.
El club Santa Bárbara crecía y se consolidaba con sus distintas tiras en el torneo Metropolitano femenino y masculino. Durante el mes mayo 2018 sucedió un hecho particular para la institución de Gonnet, ya que instaló la primera cancha de superficie de agua de nuestra ciudad y años después también se sumaría Universitario.
Y esto tomaba mayor trascendencia porque las Granatto, que ya no era un apellido común y corriente más en el hockey, jugaban para el club Santa Bárbara. En particular fueron destacando sobre todo Majo y Vicky que se convirtieron en Leonas con el paso del tiempo. Maru jugó en distintas ligas en distintas ligas europeas; mientras que Delfina se radicó en Italia, donde representa al seleccionado de ese país.
Vicky y Majo Granatto dieron el gran salto para ponerse la camiseta celeste y blanca con esa insignia que tienen en su pecho con la figura de una leona grabada a fuego.
María José Granatto irrumpió en la élite con una técnica y un olfato goleador que la distinguieron. La Federación Internacional de Hockey (FIH) la premió en dos ocasiones como Mejor Jugadora Joven del Mundo (2016 y 2017) cuando todavía era parte de Las Leoncitas y empezaba a asomar en el seleccionado mayor femenino. En 2022, el rendimiento de Majo la llevó a ser elegida la mejor jugadora del Mundial , que tuvo como sede desdoblada a las ciudades de Tarrasa (España) y Amstelveen (Países Bajos), reconocimiento que consolidó su proyección internacional.
En el caso de Vicky trazó su trayectoria con constancia y se ganó un puesto fijo en Las Leonas. La dupla Granatto contribuyó a logros emblemáticos para el deporte platense, entre ellos la medalla de plata en los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Esa conquista reforzó la idea de que equipos de barrio pueden formar atletas de élite internacional.
A principios de este año, Majo y Vicky recibieron otra convocatoria al seleccionado nacional, una señal de que mantienen vigencia. Tampoco abandonan su club: regresan a entrenar y jugar en Santa Bárbara cada semana. Esa elección habla de continuidad y de un vínculo que privilegia la pertenencia por encima de la notoriedad.
El compromiso social forma parte de su identidad pública. Las hermanas se definen como “ciudadanas antes que atletas” y utilizan su imagen para exigir políticas que faciliten el acceso al hockey en barrios y escuelas. Promueven iniciativas locales y charlas en clubes para incentivar la práctica y trabajar en inclusión, igualdad de oportunidades y cuidado del deporte formativo con lo que lleva la firma del ADN Granatto.
Se convirtieron en referentes para las nuevas generaciones que miran hacia Santa Bárbara con esperanza. Ambas carreras demuestran que se puede alcanzar el podio mundial sin perder el lazo con la comunidad. Hoy, las Granatto siguen siendo símbolo de La Plata: talento internacional con el corazón en el club del barrio.
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