Parte de la delegación del seleccionado argentino de hockey sobre césped, ya que algunas jugadoras prefirieron quedarse en Europa ante el inminente inicio de las ligas europeas, partieron el domingo por la tarde desde Amsterdam -donde pocas horas antes se habían consagrados campeonas del mundo- y llegaron a nuestro país en el amanecer de la jornada del lunes.
El vuelo KL 701 de la aerolínea neerlandesa Royal Dutch Airlines aterrizó en suelo argentino, cuando el reloj marcaba las 5:48. Luego de hacer los trámites migratorios formales, el grupo de Las Leonas atravesaron las puertas que separan al hall del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, al grito de “dale campeón” y con Majo Granatto, la gran capitana, en uno de los carros de portaequipajes llevaba la copa obtenida tras vencer nada menos que al local, el seleccionado de Países Bajos en los shoot-out (penales australianos) 3 a 1, después de igualar en un tanto tras los sesenta minutos reglamentarios.
En ese lugar del aeropuerto se encontraban muchos familiares, amigos y público en general que ocasionalmente estaba esperando para abordar un vuelo o habían descendido de otro. En especial, una mujer de unos cuarenta años se cruzó, precisamente, con María José Granatto a quien la llenó de elogios. “Sos la mejor jugadora del mundo” le repetía una y otra vez; mientras que la Leona platense miraba atónita y con rasgos de emoción en su cara.
En ese momento, en medio de una multitud, Majo fue quien se llevó la mayoría de las cámaras y los micrófonos de los periodistas que se encontraban en Ezeiza haciendo la vigilia a la espera del equipo nacional, que conquistó la tercera estrella para el hockey femenino argentino.
Majo Granatto sosteniendo el trofeo en sus manos dejó un mensaje que trasciende el festejo del equipo argentino. “Necesitamos mucho más inversión en el deporte. El deporte es inclusión, es derecho, es igualdad. Y creo que nosotras como equipo intentamos transmitir también esos valores. Si esto lo hicimos con lo que tenemos, imaginate con más apoyo”, disparó la delantera de Santa Bárbara, que continuará su trayectoria como jugadora a los 31 años y más de 250 partidos con la camiseta celeste y blanca, en el equipo belga de los Dragons Hockey Club. “Sabemos que, como argentinas, todo nos cuesta un poquito más, pero ojalá que esto sea un puntapié para que todas las especialidades deportivas en general mejoren, porque se lo merecen tanto como nosotras”, remató como un bochazo directo al arco.
Se sabe del compromiso social que tienen tanto Majo como Vicky como el resto de su familia de clase media trabajadora. En que se refiere a sus padres tuvieron que hacer un gran esfuerzo para que sus hijas, contando también a Mariquena y Delfina, sigan jugando al deporte que las apasionaba al tenerse que mudar de Florencio Varela a La Plata, donde recibieron el cobijo de Santa Bárbara después de que el Círculo Universitario de Quilmes (CUQ) decidiera interrumpir dicha actividad deportiva.
A todo esto, Majo Granatto reflexionó sobre el significado histórico de haber bordado una nueva estrella para el país, destacando el camino de resiliencia que debieron transitar hasta alcanzar la gloria máxima. “Pesan, un montón (dicho en forma literal por la copa y la medalla dorada). Todos estos años de esfuerzo, años de soñarlo, muchas derrotas también. Muchas derrotas porque hubo que pasarlas para hoy poder levantarla. Y no cambio nada. Todo lo que vivimos, todo lo que trabajamos para que esto sea posible”, sostuvo con emoción al repasar el trayecto recorrido por el plantel.
Majo y Vicky Granatto estaban entre el grupo de Las Leonas que regresaron al país
Lejos de centrarse únicamente en la controversia política, Majo Granatto hizo hincapié en que el histórico momento sirva para dejar un legado formativo hacia el futuro del hockey nacional. En el cierre de su contacto con la prensa, la capitana y referente del seleccionado argentino le dedicó unas palabras especiales a los miles de niños y jóvenes que sueñan con replicar sus pasos dentro de las canchas.
“Que sueñen, que sueñen siempre. Con esfuerzo, con sueños y oportunidades a veces las cosas se dan. Que disfruten mucho que es el deporte más lindo del mundo”, concluyó Granatto, coronando una jornada inolvidable para el deporte de nuestro país y que quedará marcado a fuego en los hitos más grandes de la historia.
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