Los Pumas empataron 28-28 ante Australia en el Malvinas Argentinas, cerrando la serie de amistosos internacionales en suelo patrio. El equipo que comanda Felipe Contepomi dio una muestra de carácter histórico al levantar una desventaja inicial muy dura, aunque el festejo no pudo ser completo.
El partido comenzó cuesta arriba para los locales. Las imprecisiones en el manejo y las penalizaciones tempranas le permitieron a los Wallabies posicionarse en campo argentino. La primera gran controversia de la tarde llegó a los 20 minutos: tras insistir con los forwards a metros del ingoal, el capitán australiano Harry Wilson se zambulló para anotar. La acción generó dudas, ya que en ciertas cámaras de la transmisión oficial no se distinguía nítidamente si la pelota tocaba el piso, pero tras una extensa revisión, el TMO validó el try. poco después, Max Jorgensen estiró la ventaja para poner un crudo 14-0 a favor de la visita.
Cuando el panorama lucía más oscuro, apareció el amor propio de los de celeste y blanco. Conducidos por el ímpetu ofensivo y ajustes colectivos, provocaron la amonestación del segunda línea australiano Jeremy Williams. Con superioridad numérica, Los Pumas hilvanaron jugadas profundas: Pablo Matera firmó el primer descuento tras quebrar la línea defensiva, e Ignacio “Kiki” Mendy capitalizó un impecable ataque desplegado desde un line-out para estampar la igualdad. Con las efectivas conversiones de Santiago Carreras, los equipos se marcharon al descanso 14 a 14.
En la segunda mitad, la dinámica de “partidazo” se consolidó. Argentina mantuvo la intensidad y consiguió adelantarse a través de la potencia de sus delanteros: un nuevo try de Matera y otra conquista del ingresado hooker Ignacio Ruiz hicieron delirar a las tribunas colmadas del Malvinas Argentinas. Australia no se quedó atrás y logró vulnerar nuevamente la defensa local con sus veloces backs, manteniendo una paridad asombrosa en el tanteador (28-28)
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