A pocos días del inicio de la Copa del Mundo, Lionel Messi volvió a convertirse en el centro de todas las miradas. El capitán de la Selección Argentina ya se encuentra junto al plantel dirigido por Lionel Scaloni en Estados Unidos y su presencia genera una expectativa especial. No solo porque afrontará su sexta participación mundialista, sino también porque esta vez jugará gran parte del torneo en un país que, desde hace casi tres años, se transformó en su segundo hogar.
La llegada de la delegación argentina a Kansas marcó el comienzo de una nueva ilusión para la Albiceleste. Allí, el seleccionado estableció una de sus bases operativas para la primera etapa del certamen y, como era de esperarse, la figura de Messi volvió a monopolizar la atención. Fanáticos, periodistas y curiosos siguieron de cerca cada movimiento del rosarino, consciente de que se trata de uno de los últimos grandes capítulos de una carrera extraordinaria.
La particularidad de esta Copa del Mundo es que el escenario le resulta mucho más familiar que cualquier otro. Desde mediados de 2023, cuando decidió continuar su carrera en el Inter Miami, Messi convirtió a Estados Unidos en su lugar de residencia. Allí encontró tranquilidad junto a su familia, una competencia exigente y una exposición mediática distinta a la que vivió durante gran parte de su carrera en Europa.
Por eso, para muchos, esta Copa del Mundo se jugará prácticamente en el patio de su casa. El capitán argentino conoce los estadios, las ciudades, las distancias y hasta la cultura deportiva que rodea al fútbol en territorio estadounidense. Una ventaja que, aunque no influye directamente en el resultado de los partidos, sí le permite desenvolverse en un contexto mucho más familiar que en otras citas mundialistas.
Como ocurrió en Qatar 2022, otro detalle que llamó la atención fue la organización interna de la concentración. Messi volverá a ocupar una habitación individual durante toda la estadía de la Selección. Desde el retiro de Sergio Agüero de la Albiceleste, su histórico compañero de habitación, el rosarino optó por alojarse solo durante las convocatorias.
La situación inevitablemente despertó recuerdos de la última Copa del Mundo. En aquella histórica consagración en Qatar, Messi también permaneció solo durante toda la concentración, una decisión que ahora vuelve a repetirse. Incluso aparecieron algunas cábalas entre los hinchas más supersticiosos, que rápidamente comenzaron a buscar señales de cara a la defensa del título.
En este sentido, el dato para creer o reventar, en que en la edición de 2022, la Pulga se alojó en la habitación B201, y haciendo la suma de los números, da tres, la Copa del Mundo que obtuvo en dicho año. Mientras que en esta edición, Messi se hospedó en la habitación 202, lo que regenera una superstición.
Mientras el debut a la cita ecuménica del deporte rey se acerca y la expectativa crece, una certeza atraviesa a todos los argentinos: donde esté Messi, estarán puestas las miradas del planeta. Y esta vez, además, lo hará en una tierra que ya siente como propia.
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