Estudiantes está próximo a cerrar una de las ventas más importantes de la historia con la transferencia de Mikel Amondarain al Bologna de Italia. La cifra, que ronda los 10 millones de dólares fijos más 2 millones adicionales por objetivos, sitúa esta venta en el podio histórico del club, a la altura de las salidas de Juan Foyth y Duván Zapata.
A pesar de la magnitud de la cifra, el momento de la venta genera sentimientos encontrados entre los hinchas. El equipo está por comenzar el Torneo Clausura contra Independiente y en el horizonte -apenas tres semanas- una llave crucial de Copa Libertadores contra la Universidad Católica.
Para hinchas como René, la salida se produce "demasiado pronto", sugiriendo que se lo podría haber retenido un poco más. Sin embargo, la realidad institucional pesa fuerte: la venta es vista como una solución necesaria para sanear la deuda del club y levantar la inhibición que pesaba sobre la institución. Osvaldo, otro de los consultados, calificó la operación de "espectacular" tanto por el crecimiento profesional del jugador como por el alivio que representa para las arcas del club.
Más allá de los nombres que puedan llegar desde afuera, una parte de la hinchada mantiene su fe inquebrantable en las inferiores. René señaló que, ante la salida de figuras del medio campo, le gustaría ver a los jóvenes del Club tener su oportunidad, reafirmando que Estudiantes siempre tiene "buenas inferiores" para dar la cara en momentos difíciles.
SUSCRIBITE a esta promo especial