El triunfo de Estudiantes volvió a instalar una palabra en redes sociales y en cada reunión que convocó a dos futboleros: “mística”. Hablar de la Copa Libertadores y del Pincha a esta altura es un sinómico pese a que no todas hayan sido buenas noticias a lo largo de la historia. Pero tiene material de sobra para sentarse en la mesa de los grandes y números que lo hacen un rival por demás respetado por todo el continente.
Estudiantes ha tenido muy buenos equipos, buenos, regulares y otros que ni siquiera llegaban a eso. Pero casi siempre (por no decir en cada partido que jugó por esta Copa) demostró que no le es indiferente. No le corre la misma cantidad de sangre por las venas que al común de sus rivales.
Eso no significa que vaya a ganar siempre. Claro que no. Por supuesto que a lo largo de su historia ganó y perdió por igual, pero no deja de llamar la atención que pese a no ser un grande en cuanto a economía sea el equipo con mejor porcentaje de ejectividad de toda la Libertadores. Tiene el 73 por ciento de efectividad jugando como local, en su inmensa mayoría en 57 y 1, pero también en el Único y en la cancha de Quilmes. O en la de Boca, en donde jugó finales de la copa Intercontinental.
En comparación con otros clubes argentinos: Independiente tiene el 67 por ciento y es el segundo mejor. El resto: Boca (65%); River (65%); Racing (64% ), Vélez (61%); y San Lorenzo (56%).
El dato es revelador porque incluso a nivel mundial es un número abrumador. Para tomar la dimensión de lo difícil que resulta su localía solo un club lo supera en todo el planeta: es el Real Madrid, que en copas europeas tiene un 76,5 por ciento de efectividad jugando como local.
Mística. Otra vez esa palabra que se asocia al Club. Según la RAE es “una actividad espiritual o disciplina que busca la unión directa, íntima y profunda del alma con la divinidad. Esta vivencia (que involucra el amor, la contemplación y la trascendencia) es central en las grandes religiones, pero también describe un aura de misterio que rodea a una persona o concepto”.
Mariano Andújar, exarquero y capitán de Estudiantes lo supo definir menor que nadie. “No es pegar patadas ni tirar la pelota para arriba. Es jugar sabiendo que algo bueno va a pasar. Y generalmente pasa, aunque no siempre”.
“Es el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio y pensar que las cosas buenas nos van a pasar a nosotros” agregó.
Eso le ha sucedido al Pincha en infinidad de partidos de la Copa Libertadores. Existen muchos encuentros en los cuales supo nivelar la superioridad rival o la falta de recursos con algo “extra”. El martes por la noche llegó al gol en el minuto 93, cuando parecía imposible. Creer y seguir creyendo, la receta de un equipo que jugó mal pero tuvo su premio al final.
El Cacique Medina, que llegó al Pincha hace poco tiempo, expresó en conferencia de prensa: “Este partido mostró lo que es Estudiantes, un club lleno de mística”.
“Estudiantes tiene muchos partidos en su historia y hoy fue un capítulo más. La gente entendió lo que es la Copa Libertadores y así fue”, agregó.
“Era un partido determinante porque el objetivo que tenía el club era seguir en la Libertadores. Más allá de que el equipo jugó apresurado, ansioso por momentos, en todo momento lo fue a buscar. Lo ganamos así, con el corazón, con el alma, con espíritu”.
Leandro González Pirez también hizo referencia a esta definición por el gol en el tercer minuto de descuento que lo clasificó a los octavos de final. “A medida que pasan los minutos en un partido de estas características en otros clubes se pierde la esperanza... Acá es al revés, la esperanza se agiganta, sabés que algo va a pasar y es un premio a la creencia”.
Lucas Alario, otro de los jugadores que llegó desde otro club pero rápidamente se adaptó a la cultura albirroja, relató: “he ganado varios partidos los últimos minutos... pero entiendo que en este Club es especial y lo llaman mística. Pero bueno, si me dan a elegir prefiero llegar al final 2 o 3 goles arriba. Pero bueno, se disfruta, disfruta también ahí ganar de esta manera”.
“¿Si se siente y se respira esa mística? Sin duda, porque la historia de Estudiantes lo dice así, todos los grandes jugadores que han pasado han dejado una huella muy grande y y hazañas y logros, lo cual tenemos la responsabilidad de seguir así, alimentando esa historia a nosotros, que hoy nos toca bien en la camiseta. Así que, duda que se vivió, o esa gana desde afuera del hincha de empujarte el último minuto”.
Lo concreto es que otra vez en el final se quedó con el triunfo que tuvo el valor agregado de conseguirlo con un gol en el descuento que fue convalidado dos minutos después. Antes el VA le había dado la espalda contra Paranaense y Flamengo en las copas Libertadores pasadas pero ahora se sentó a su lado para un festejo que dejó gargantas rojas y afónicas. Estudiantes sacó a relucir su mística para meterse en los octavos de final.
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