En apenas diez minutos, Nacho Fernández se sacó la espina del penal que Nicolás Ramírez no sancionó y rompió la paridad en el encuentro de ayer ante Huracán, en el Palacio Tomás Adolfo Ducó, por la duodécima fecha del Torneo Clausura.
A los 8 minutos, luego de una gran jugada colectiva, Gimnasia reclamó una infracción sobre Nacho Fernández dentro del área, cuando estaba por conectar un disparo al arco. El capitán se anticipó a la marca de Pereyra en el borde del área chica, pero el colegiado consideró que la acción no merecía sanción. La decisión generó el malestar del volante, que apenas diez minutos después tuvo revancha.
En este sentido, tras una mala salida del Globo desde el fondo, Pereyra falló en el intento de despeje y dejó la pelota servida para Pedro Silva Torrejón. Con una visión panorámica del campo de juego, el mediocampista levantó la cabeza y envió un centro a media altura, a sabiendas de que algún compañero podría conectar dentro del área.
Así fue. Sin marca alguna, Nacho Fernández llegó a la cita y, tirándose de palomita, como un niño a la pileta en pleno verano, conectó de cabeza y dejó sin respuestas a Hernán Galíndez. El arquero intentó contener la pelota, pero no pudo evitar que ingresara en su arco.
De esta manera, el capitán tripero pasó del reclamo a la celebración en cuestión de minutos. Después de sentirse perjudicado por la decisión arbitral, encontró su revancha dentro del área y puso en ventaja al Lobo.
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