El duelo decisivo entre el Xeneize y la Academia sumó episodios de violencia en los accesos al estadio de Rosario Central. Debido a la fuerte rivalidad reciente y la trascendencia de la llave, las autoridades diagramaron un dispositivo de máxima seguridad compuesto por 580 agentes.
Las medidas preventivas comenzaron a las 11 de la mañana con cortes de tránsito en la zona, para luego habilitar las puertas del recinto a las 15 horas.
La organización otorgó 20.000 localidades a la parcialidad de Boca para ocupar la cabecera Sur, la platea del río y una porción de la platea Cordiviola, con acceso por avenida Avellaneda. Por su parte, la hinchada albiceleste dispuso de 15.000 lugares en la tribuna Norte y el sector restante de la Cordiviola, con ingreso exclusivo desde el Parque Alem.
A pesar de la estricta planificación, los controles presentaron graves alteraciones. El foco de mayor conflicto ocurrió cuando el sector asignado a Racing colapsó y decenas de simpatizantes quedaron atrapados afuera. Ante la inacción de los oficiales, un grupo de espectadores desplazó las vallas de contención para ampliar el espacio, lo cual provocó la reacción de las fuerzas de seguridad con disparos al suelo para frenar el avance.
Tras dialogar con algunos referentes del público y consultar a sus superiores, los encargados del operativo accedieron a correr el cordón para permitir la entrada de la multitud.
En paralelo, la parcialidad boquense también sufrió incidentes severos. En las inmediaciones de la popular Sur, el personal policial retuvo a un numeroso grupo de personas y utilizó gas pimienta para dispersarlas. Varios de los afectados denunciaron agresiones físicas por parte de los uniformados durante el tumulto.
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