El desenlace de la Supercopa Internacional quedó envuelto en polémica por la actuación de la terna arbitral encabezada por Darío Herrera. Pese al malestar por la derrota y a los fuertes reclamos que se dieron durante gran parte del encuentro, los futbolistas de Estudiantes optaron por respetar el protocolo establecido por la organización. De esta manera, recibieron las medallas de subcampeón y permanecieron en el campo de juego mientras Rosario Central celebraba la obtención del título.
Sin embargo, la tensión acumulada a lo largo de la tarde también tuvo su reflejo durante la ceremonia de premiación. Al momento de reconocer a los árbitros, varios referentes del plantel albirrojo, entre ellos Leandro González Pirez y Santiago Núñez, reaccionaron con una ovación cargada de ironía hacia Herrera, quien recibió su medalla de manos del presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.
El principal foco de enojo de Estudiantes estuvo relacionado con el penal sancionado para Rosario Central tras la intervención del VAR sobre el cierre del primer tiempo. La acción, que generó una fuerte controversia, modificó el desarrollo del encuentro y despertó la bronca de jugadores, cuerpo técnico e hinchas. A ello se sumaron otros fallos discutidos a lo largo del complemento que incrementaron el malestar del conjunto platense.
Con aplausos sarcásticos, gestos de desaprobación y rostros de evidente fastidio, los futbolistas del Pincha dejaron en claro su postura respecto al arbitraje antes de retirarse del campo. Así, una final que debía quedar marcada por la definición de un nuevo campeón terminó teniendo a las decisiones arbitrales como uno de los principales temas de discusión una vez consumada la consagración de Rosario Central.
Por otro lado, los hinchas albirrojos presentes en el Estadio santiagueño acompañaron el gesto realizado por los jugadores, al mismo tiempo que sumaron insultos para el presidente de la casa madre del fútbol argentino y la delegación de la Academia rosarina.
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