Salió mal. Está claro que salió mal la estrategia de Estudiantes en este tramo del segundo semestre. No es con el diario del lunes solamente, sino con el del martes, miércoles y jueves. A las claras estaba que no podía afrontar todos los compromisos con su mejor equipo. Nunca nadie lo dirá, pero si esta fue la estratregia se equivocaron.
El Pincha dejó escapar en Florencio Varela el camino más corto y, a priori más terrenal, de llegar a la próxima Copa Libertadores, para seguir sumando puntos de cara al Mundial de Clubes 2029. Ese siempre fue el discurso puertas afuera de sus principales protagonistas. Era ganarle a Platense y luego a Atlético Tucumán para meterse en la final del torneo que entrega un boleto para la máxima competencia sudamericana. Incluso hasta podría clasificarse solo con llegar a la final y es Boca el otro finalista y al mismo tiempo el ganador de la presente Copa Sudamericana que se terminará antes que la Copa Argentina.
“El partido más importante para nosotros es el del jueves”, declaró el presidente albirrojo Juan Sebastián Verón horas antes de enfrentar a Rosario Central en Santiago del Estero. De alguna manera le bajaba el precio a una final que vale una estrella pero al mismo tiempo no tiene validez en el mundillo del fútbol y al mismo tiempo ponía en contexto a un plantel que empezaba a dar señales claras que no daba más: lesionados Tiago Palacios, Joaquín Correa y un Guido Carrillo con curitas, además de los dos suspendidos por acumulación de tarjetas amarillas para la Copa. ¿Por qué el Pincha puso lo mejor contra el Canalla en una cancha con 37 grados y una estructura arbitral que se sabía podía perjudicarlo? El salfo fueron tres lesionados (dos para largo), un desgaste emocional inmenso y varios jugadores fundidos.
El rendimiento contra Platense mostró eso y más. Fue un equipo agotado y con falta de variantes. Es que estos mismos jugadores vienen afrontando casi sin variantes el torneo Clausura (con poco suceso), la Libertadores, la mencionada Supercopa y la Copa Argentina. Los recambios no le aportaron una mejora al equipo y por eso Alexander Medina se abrazó a los titulaes.
Ahora bien, no se terminó el año ni mucho menos. Le quedan dos objetivos difíciles pero objetivos al fin. No hay que perder de vistte equipo es semifinalista de la Copa Libertadores. Lo espera el favorito, Flamengo, pero si sale bien de esa serie definirirá el torneo más importante. Hay cientos de equipos en el continente que darían cualquier cosa por estar ahí. Y muchos de Argentina.
En paralelo está el Clausura. Hoy muy relegado pero si suma en el tramo final se podría meter en los playoffs y asegurar un lugar en la Copa Sudamericana 2027 por tabla Anual. No está todo perdido aunque el escenario se hace puesto más complicdo.
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