La decisión de trasladar la localía de Boca desde la Bombonera al Estadio Tomás Adolfo Ducó continúa generando una fuerte ola de malestar entre los socios e hinchas xeneizes. Mientras el club avanza con los trabajos de resembrado y reacondicionamiento del campo de juego de La Bombonera, miles de simpatizantes manifestaron su descontento por las dificultades para acceder a entradas y conservar las ubicaciones que habitualmente ocupan en Brandsen 805.
El enojo quedó reflejado incluso antes del encuentro frente a Estudiantes. Desde varias horas previas al partido, cientos de hinchas se acercaron a las inmediaciones del estadio de Huracán para acompañar al equipo, pero las conversaciones en las calles de Parque Patricios tuvieron un denominador común: la bronca por la mudanza y la falta de respuestas por parte de la dirigencia. Además, se destacaron problemas para ingresar al estadio, debido al desborde de hinchas.
El principal foco de conflicto radica en la capacidad del Palacio Ducó para albergar a los abonados de Boca. Actualmente, el club cuenta con 22.932 socios entre plateístas y palquistas, mientras que Huracán dispone de apenas 8.813 butacas. La diferencia dejó a miles de hinchas sin posibilidad de asegurar su lugar para los próximos encuentros oficiales.
La situación explotó cuando los abonados intentaron reservar sus ubicaciones y se encontraron con el mensaje: “No hay más ubicaciones disponibles”. La noticia cayó especialmente mal entre quienes pagan cifras millonarias para mantener sus abonos. Según distintos sectores de la oposición, existen socios que desembolsan entre 1.800.000 y 6.600.000 pesos anuales por sus ubicaciones, sin contar los adicionales para partidos de copas internacionales ni los costos de estacionamiento.
La decisión de jugar en Huracán respondió principalmente a una cuestión logística y geográfica. Sin embargo, para gran parte de los socios esa explicación no alcanza. Desde las redes sociales comenzaron a multiplicarse las críticas hacia la conducción encabezada por Juan Román Riquelme, apuntando a la falta de previsión frente a un problema que consideran evitable.
Una de las voces que se expresó fue la de Horacio Paolini, ex vicepresidente del club y candidato para las elecciones de 2027. “Una institución de la magnitud de Boca no puede naturalizar situaciones que terminan perjudicando a quienes sostienen al club todos los días. El socio hace un enorme esfuerzo para acompañar a Boca. Lo mínimo que merece es previsibilidad y respeto. Gestionar también significa anticiparse a los problemas y evitar que las consecuencias siempre recaigan sobre el hincha”, señaló.
En la misma línea se manifestó Francisco Quintana, secretario de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires y vicepresidente de la agrupación Dale Boca. “Como socio, cumplo en tiempo y forma con el pago de la cuota social y el abono. Sin embargo, cuando se trata de respetar nuestros derechos, la respuesta no es la misma. Somos 21.000 abonados y Huracán tiene 9.000 plateas. ¿No pudieron prever que íbamos a quedar afuera o no les interesa? ¿Cuánto más tenemos que soportar su improvisación constante?”, disparó.
Mientras tanto, Boca deberá seguir utilizando el Ducó al menos para los próximos compromisos. El club abonará alrededor de 50 mil dólares por partido para utilizar el estadio de Huracán, cifra que incluye cuestiones operativas como el uso del grupo electrógeno. Ya está confirmado que el encuentro frente a Vélez también se disputará allí, aunque todavía no existe una definición oficial respecto al partido posterior frente a Recoleta.
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