El arranque de la final de la Supercopa Internacional resultó más que adverso para Estudiantes. En apenas 20 minutos de juego, el Pincha se vio obligado a agotar dos ventanas de modificaciones por lesiones severas en su línea de volantes.
El primer dolor de cabeza para el cuerpo técnico ocurrió tras la salida de Gabriel Neves, quien debió abandonar el campo de juego tras confirmarse una fractura en la mano izquierda. En su lugar ingresó Jalil Elías para reorganizar la contención en el mediocampo.
Sin embargo, la solución duró un suspiro: apenas ocho minutos después de haber saltado al césped, el exjugador de San Lorenzo protagonizó una jugada desafortunada que encendió todas las alarmas.
La jugada desafortunada se produjo cuando Elías cometió una infracción sobre Gaspar Duarte. Al momento del impacto y la caída, el mediocampista pisó mal y quedó inmediatamente tendido sobre el césped con muestras claras de intenso dolor en su rodilla.
El cuerpo médico del club ingresó para atenderlo y, tras una evaluación rápida en el lugar, constató la imposibilidad de que continuara jugando. A los 20 minutos de la primera parte, Fabricio Pérez debió ingresar de urgencia para suplir el lugar de Elías, quien se retiró con evidente desconsuelo.
Con este panorama, Estudiantes afronta el resto del choque decisivo con el esquema condicionado por dos bajas imprevistas y la preocupación centrada en los estudios médicos que le realizarán al volante en las próximas horas para determinar el grado exacto del daño articular.
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