Estudiantes es finalista de la Copa más linda del continente porque su carácter parece estar hecho a prueba de cualquier adversidad.
Siendo peligroso en el primer tiempo, y aguantando en el complemento en base a un enorme despliegue físico, el Pincha festejó en el mítico Maracaná gracias a una serie de intervenciones brillantes de Fernando Muslera.
La figura del arquero que no pudo disfrutar su actuación durante el último Mundial, encontró cobijo, cariño y brillo defendiendo el arco que también lo marcará en la parte final de su notable carrera profesional.
El club que lo recibió con apoyo incondicional cuando le llovieron ácidas críticas es el mismo que ahora le permite vivir una satisfacción incomparable.
Después de haber padecido el complemento, y de haber corrido detrás de la pelota para que no la tuvieran fácil las estrellas brasileñas, apeló a su convicción edificando una instancia repleta de méritos y de orgullo.
Pocas llegadas, pero de mucho peligro con lucimiento de Rossi
El primer tiempo dejó claro que Flamengo asumió el rol protagónico y Estudiantes, con mucha gente delante de Muslera, apostó por transiciones rápidas. En esa diferenciación de roles el Pincha lució concentrado y se las ingenió para tener dos situaciones de gol muy claras. En ambas fueron clave los reflejos y la notable reacción del ex arquero Pincha.
La apuesta inicial de Alexander Medina, con Joaquín Correa de titular en lugar de Tiago Palacios no funcionó. El “Tucu” jugó sólo un rato y no lo hizo en buen nivel.
El atacante Pedro dejó el sello de su categoría protagonizando una incursión en el área donde sólo falló en el remate final.
Baltasar Rodríguez estuvo más activo que Alexis Castro y se erigió en el mejor hombre de la primera mitad.
monólogo del local sin ideas y el León corriendo a destajo
A partir de la evitable expulsión de Baltasar Rodríguez y de la salida por lesión de Guido Carrillo, Estudiantes apostó a correr sin pausa tratando de incomodar a quien tuvo el monopolio de la pelota.
Flamengo fue dueño de la posesión, aunque generó poco peligro y allí empezó a brotar la jerarquía de Muslera, especialmente en un cabezazo de Emerson Royal.
Correa jugó poco y flojo. Esa apuesta no funcionó. Tiago entró y corrió más de lo que gambeteó
El mismo equipo que tuvo las mejores situaciones para anotar (las dos que evitó Agustín Rossi en el primer tiempo) tuvo su premio en el final de una noche inolvidable. Primero sufrió y luego, gozó quedándose cantando en los amplios pasillos del Maracaná.
Muslera atajó tres de cinco remates desde esa distancia intimidante. Semejante número explica y justifica la desbordante felicidad de los que fueron y de los que no pudieron ir, de todos los que sienten que la gloria vuelve a estar muy cerca.
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