Román está feliz. Por primera vez escuchó un ¡Riqueeeelme, Riqueeeelme! distinto. La ovación ya no fue para el jugador finísimo de los pases por el ojo de un aguja. Tras once vueltas olímpicas como jugador, logró su primera estrella como presidente y recibió una tremenda de la Bombonera, que hace unos meses lo ponía en duda como dirigente.
Boca campeón con Juan Román Riquelme como presidente. Impensado hace unos meses, con el plus de una coronación gracias a Enner Valencia, casi un “capricho de mercado” del propio titular xeneize. Además, la llegada de Rodolfo Arruabarrena para reemplazar a Claudio Ubeda (quien heredó el cargo ante el fallecimiento de Miguel Ángel Russo) fue otro acierto, después de fallidas elecciones de entrenadores.
Este no es el primer título de Riquelme en su rol como dirigente, pero sí en el que adquirió mayoir protagonismo. Durante su etapa como vicepresidente sumó la Superliga 2019/20, la Copa Diego Maradona 2020, la Copa Argentina 2021, la Copa de la Liga 2022, la Liga Profesional 2022 y la Supercopa Argentina 2022. El festejo de anoche, sin embargo, tuvo características diferentes: ahora, es él quien hace y deshace.
Obviamente la magia del apellido Riquelme se cimentó en el verde césped, con tres Copas Libertadores (2000, 2001 y 2007), la Intercontinental ante el Real Madrid en el 2000, y cinco torneos locales.
Hoy, después de muchos meses de estar en la picota, sometido a los mayores cuestionamientos acerca de su capacidad para conducir los destinos de Boca, logró su primer festejo propio, en un tramo de la temporada en el cual el equipo es finalista de la Copa Sudamericana y pelea tanto en la Copa Argentina (jugará la semifinal con Banfield) como en el Clausura (donde jugará el primer plartido del playoff como local). Y hasta podría ganar un quinto título con el Trofeo de Campeones. Por eso, la alegría de la Bombonera le deparó la ovación que el 10 esperaba, ya sin pasto en los botines pero con decisiones pesadas.
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