No fue un sábado cualquiera en la vida de Rodrigo Salinas. Porque el 31 de octubre de 2026 será una fecha que quedará marcada a fuego por siempre en la vida de los hinchas de Villa San Carlos, y en especial, del delantero berissense, que a sus 40 años tomó la decisión de “colgar los botines”.
El “Potro”, con más de dos décadas de trayectoria profesional, jugó ayer su último partido con la camiseta del club de sus amores. Del club que lo formó y el que le abrió las puertas para salir a otros horizontes a mostrar todas sus cualidades de delantero goleador.
Salinas, que fue partícipe de las grandes hazañas futbolísticas del Celeste, como el histórico ascenso a la B Metropolitana, el 18 de mayo de 2009, cuando convirtió el emblemático gol ante Cambaceres, en la cancha de Gimnasia, lo que le permitió al cuadro de Berisso subir de categoría.
Salinas, que participó del empate ante Real Pilar (1-1), en el último partido de San Carlos en la temporada, llegó al Genasio Sálice bien temprano, charló con sus compañeros, se cambió en el vestuario, y salió a la cancha (previamente besó el césped) a recibir la ovación de los hinchas, visiblemente emocionado.
Los dirigentes lo esperaron en la mitad de la cancha para entregarle un camisetas enmarcada, en reconocimiento por su extensa trayectoria y por pertenecer a la gran familia “Villera”, en la que ya pasó a formar parte de la galería de los máximos ídolos de la institución.
Jugó casi todo el partido hasta que Miguel Ángel Restelli decidió su reemplazo a los 44 minutos del complemento para que recibiera la merecida ovación de los hinchas, de su familia, ex compañeros y de Guido Mainero, el actual capitán de Platense, que estuvo presente en la despedida.
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