Carlos Alcaraz lleva meses alejado de las canchas y todavía no hay fecha de vuelta para ver en juego al español. El tenista, número 2 del mundo, se retiró del torneo Conde de Godó de Barcelona a mediados de abril por unas molestias en la muñeca derecha y desde entonces ha ido acumulando bajas: Madrid, Roma, Roland Garros, Wimbledon, Montreal y, ahora, Cincinnati. Una ausencia demasiado larga para uno de los grandes protagonistas del circuito que, además, no ha confirmado su presencia en el US Open.
Lo poco que se sabe de la lesión de Alcaraz es que el tendón estaba inflamado y que el cartílago resultó afectado. Sin embargo, ni jugador ni su equipo de trabajo han hecho público un parte que concrete el alcance exacto de la dolencia. “Es una lesión un poquito más seria de lo que todos esperábamos”, dijo el español en rueda de prensa.
Y en ese escenario irrumpió Gianni Daniele, presidente de la Comisión Médica de la Federación Italiana de Tenis, asegurando que desde España “no se ha sabido con certeza qué tipo de lesión tuvo Alcaraz en la muñeca”. A partir de ahí, ha aventurado una explicación más delicada. “Ahora está entrando en juego una hipótesis de debilidad mental. Al tener dificultades para recuperar la intensidad del trabajo de antes, en su cabeza se habría creado una forma de depresión, un círculo vicioso que no le da la seguridad de antes”, aseguró Daniele.
No es la primera vez que desde la Federación Italiana lanzan dardos hacia Alcaraz. Su presidente, Angelo Binaghi, ya cargó en su día contra el español por la compra de un yate. “A diferencia de Alcaraz, Jannik (Sinner) nunca se compraría una embarcación de seis millones de euros. Estoy convencido, y dudo que alguien pueda probarme lo contrario”.
Mientras tanto, Alcaraz mantiene otra línea: el trabajo. El murciano continúa su preparación en la Real Sociedad Club de Campo de El Palmar, donde esta semana ha entrenado junto a Carles Hernández como sparring.
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