Detrás de los reproches repetidos por haber dejado escapar una victoria que mereció con creces, asoma una conclusión positiva que no debiera impedir el pronóstico optimista. Gimnasia no ganó por segunda vez consecutiva un partido donde supo generar oportunidades concretas para quedarse con todo lo que había en disputa y eso lo va a tener malhumorado durante lo que resta del fin de semana. Antes de ese malestar genuino hubo señales concretas de que la identidad de su juego está transitando el camino correcto. Cada vez más peligroso en ataque, la cantidad y calidad de situaciones de gol que generó constituye el principal motivo para que brote el genuino entusiasmo de sus hinchas.
Hay cambios notables con un pasado no tan lejano. En lugar de perder dos puntos vitales en la lucha por no descender, lo enoja haber sumado sólo uno y no haber accedido, aunque fuera sólo por un rato, a la primera posición de su zona. La diferencia de sensaciones es contundente. Escribir que el equipo dirigido por Ariel Pereyra va rumbo a la clasificación para los play off es una realidad que describe su actualidad.
Gimnasia se sitúa lejos de cualquier pretensión de corte perfeccionista, pero está afianzando una identidad que lo perfila hacia un futuro cercano donde disfrutará la obtención de metas que le harán muy bien en todo sentido.
Ayer ratificó que, más allá de la mejora en el funcionamiento de su zaga titular (Conti-Martínez) sigue siendo permeable en la defensa y esa debilidad asoma como un tema que, sí o sí, tendrá que remediar en el próximo mercado de pases. Del medio para adelante, en cambio, tiene muchas opciones para combinar con los tres apellidos que han llegado a la estatura de titulares indiscutidos. Ignacio Fernández, Agustín Auzmendi e Ignacio Miramón (esta vez ausente) conforman en la actualidad el triunvirato que administra la gestación ofensiva. Ellos son la garantía de que pasaran cosas interesantes en el área rival.
EL QUE JUEGA DE “TRES” MERECE RECIBIR APLAUSOS
Desde hace bastante se convirtió en un arma ofensiva, le cometieron la falta del penal fallado por Janson (allí estuvo uno de los puntos más flojos), anotó el segundo gol y ratificó que es uno de los jugadores más regulares en su prestación. Hace rato que no hay debate en torno a la función de marcador lateral izquierdo. Pedro Silva Torrejón se ganó la titularidad siendo rendidor, disciplinado y abonado al bajo perfil.
También Auzmendi (estrelló un tiro en un palo, hizo el primer gol y bajó de cabeza la pelota para el segundo tanto) merece un reconocimiento. Seguramente Marcelo Torres volverá en breve a ser el centrodelantero referencial, pero lo que ha crecido la importancia de Auzmendi salta a la vista sin hacer ningún esfuerzo. Siempre se las ingenia para estar en el lugar indicado y esa mezcla de olfato goleador y picardía lo hacen esencial.
Matías Seoane (al DT le gusta mucho, pero cuesta encontrarle virtudes más allá de su buena ubicación y de un pase de pelota discreto), Janson y Zalazar por ahora no sobresalen desde un plano claramente inferior. Deben seguir trabajando para que se los considere parte del equipo base.
Dos golazos de un rival bastante limitado, un penal desperdiciado y también una cuota de mala suerte lo privaron de la alegría grande por la cual hizo bastante. Gimnasia se fue a dormir malhumorado, aunque sabe que el equipo va mejorando y que sus ilusiones tienen fundamento en lo que hace cuando encara hacia el arco de enfrente.
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