Thiago Tirante volvió a confirmar que está atravesando el mejor momento de su carrera. El hecho de pasar a la tercera ronda de Roland Garros no hace más que ratificar que el platense se encuentra en el punto más alto de su rendimiento.
Es la primera vez que el platense alcanza una instancia de este tipo en un torneo de Grand Slam, después de la victoria frente al experimentado tenista español Alejandro Davidovich Fokina por 4-6, 7-6 (4), 6-1 y 6-3, en dos horas y 54 minutos de juego.
Tirante, hoy en el puesto 60 -aunque el ranking ATP Live ya lo ubica en el escalón 48- firmó uno de los mejores triunfos de su trayectoria, ya que eliminó al 23 del mundo: Davidovich Fokina, pero en el contexto de Roland Garros lo hace más épico.
En lo que se lleva de esta temporada, Tirante también ha tenido una serie de éxitos rutilantes. En el ATP 250 de Houston superó al estadounidense Ben Shelton (9); también hizo lo propio con Francisco Cerúndolo (19), en el ATP 500 de Río de Janeiro. En el M1000 de Roma eliminó al local Flavio Cobolli (12) y al británico Cameron Norris (19); mientras que en el Masters de Madrid eliminó al norteamericano Tommy Paul (18).
¿Cómo se puede explicar el cambio que ha experimentado Tirante durante este año que ya se estaría metiendo entre los mejores cincuenta tenistas del mundo, cuando antes deambulaba por debajo del Top 100?
La respuesta es simple. Tirante no lo hizo por arte de magia. El juego ya lo tenía en su ADN, pero ahora se potenció por el hecho de tomar confianza y construir una mentalidad ganadora poniendo toda su energía positiva en cancha para sacar a fluir su mejor rendimiento, porque el tenis es un deporte que además de jugarse con la raqueta impera lo que manda la cabeza y esto se construye entre el propio tenista y su cuerpo de trabajo, que en este caso se encuentra encabezado por Miguel Pastura.
Y eso sucedió en el cotejo contra Alejandro Davidovich Fokina. Tirante perdió el primer set por 6-4. El español sacó para ganar el segundo parcial, pero el platense le quebró; mientras que en el tiebreak arrancó abajo 3-0, pero lo dio vuelta para imponerse 7-6 y llevarse la segunda manga.
En ese tramo del partido se puede decir que se definió gran parte del resto del cruce por la segunda ronda de Roland Garros, ya que Alejandro Davidovich Fokina -que después de vencer en primera rueda al bosnio Damir Dzumhur rompió su vínculo con su entrenador, el argentino Mariano Puerta- sintió el impacto. Tirante olió sangre y fue a la caza de la presa.
Y terminó la faena con 6-1 y 6-3 con el público que se agolpó en la gradas del court 6 del complejo parisino coreando el nombre de “Thiago”, con Tirante en la cancha festejando con los brazos abiertos y una enorme sonrisa tras concretar uno de los mejores triunfos de su carrera.
Esto también se refleja en las estadísticas que arrojó el partido, ya que de 120 tiros, Tirante concretó 46 winners; mientras que el tenista platense también hizo de su gala del servició con 12 aces, muchos de los cuales superaron los 220 km/h. Realmente impresionante y desde la época de Juan Martín Del Potro no había un argentino que saque con tanta potencia en el circuito.
En la próxima ronda, Tirante se estará enfrentando con otro español: Pablo Carreño Busta (89); mientras que en el debut, Thiago dio cuenta de otro tenista de esa nacionalidad, Pablo Llamas Ruiz al vencerlo en cuatro sets.
Carreño Busta (34 años) superó para su pase a tercera rueda a Thanasi Kokkinakis (855) por 7-5. 4-6, 1-0 y retiro, después de dos horas y un minuto de juego. El australiano tuvo que abandonar como consecuencia de un problema en el hombro derecho.
El partido entre Tirante y Carreño Busta se jugará en la jornada de mañana por un boleto a los octavos de final de Roland Garros. Ambos tenistas registran solamente un antecedente entre sí, que fue en la primera ronda de la Qualy del Masters 1000 de Roma, donde el español se impuso por 7-6 (5), 2-1 y el retiro del platense por una lesión.
Este cruce se jugó el 5 de mayo de 2025. En ese momento, Tirante se encontraba en el puesto 113 del ranking ATP y el abandono se debió a un pequeño desgarro en el aductor de la pierna derecha.
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