Estudiantes y Rosario Central jugarán pasado mañana una final atípica y picante a la vez. A un partido, con una estrella en juego, y una previa que hace rato no existe en el fútbol argentino. Al menos hace bastante. En menos de un año los dos clubes se convirtieron en “enemigos” acérrimos y -más de un lado que del otro- hay una necesidad de ganar la copa.
El Madre de Ciudades de Santiago del Estero será la sede de la Supercopa Internacional que tendrá a los dos equipos mencionados frente a frente por un título. De un lado el ganador del Trofeo de Campeones y del otro el ganador de la tabla Anual 2026. Este partido se hubiese jugado de todos modos aunque a los rosarinos no le hubieran entregado la copa que despertó la polémica y la bronca irrenconciliable.
El 30 de noviembre del año pasado se convocó a una reunión del Comité Ejecuto de Liga Profesional. Allí estaban todos los representantes cuando se informó que el mejor equipo de ese año, Rosario Central, iba a ser declarado campeón por ser el mejor de la tabla Anual. Había sumado 66 puntos, cuatro más que Boca, fue fue segundo. El detalles es que al momento de comenzar la temporada nadie sabía de esta posibilidad y tal vez el Xeneize u otro equipo peleaba por alcanzar a los de Ariel Holan. Ahí nació la furia de los hinchas.
Acto seguido se publicó que la medida había sido puesta a votación y que por unanimidad los clubes habían levantado la mano para decretar campeón a los rosarinos. Pero más curioso fue que tres segundos después ingresaron al salón Ángel Di María, Fatura Broun, Gonzalo Belloso, Ariel Holan y Carolina Cristianziano, a quien de paso le celebraron su cumpleaños.
Una hora después, mientras en las redes se debatía por qué le habían dado el título a Central, Estudiantes publicó un comunicado: “El Club comunica a sus socios, socias, hinchas y a la comunidad que, en la reunión del Comité Ejecutivo de la Liga Profesional del Fútbol Argentino, no se realizó ninguna votación respecto del reconocimiento del título de Campeón de Liga 2025”. Ahí empezó una guerra deportiva si escalas.
El mundo de fútbol argentino se expresó. Hablaron periodistas, jugadores, técnicos e hinchas. Pero no hubo apoyo dirigencial excepto River, quien también ratificó que no hubo votación.
Cuatro días después de ese acto de rebeldía jugaron en el Gigante de Arroyito Central y Estudiantes, por los octavos de final del torneo Clausura. Ganó el Pincha 1-0 con gol de Edwuin Cetré. Se clasificó a la siguiente fase y tres semanas después terminó celebrando el título en el Madre de Ciudades contra Racing. “El efecto mariposa”, se definió a ese gesto que enfrentó para siempre al Pincha con la conducción de la AFA y, por sobre todas las cosas, con Rosario Central.
Luego de aquel comunicado la propia AFA publicó un comunicado informando que el club rival estaba obligado a realizarle un pasillo de honor al flamante campeón. El Pincha le dio la espalda: sus jugadores se dieron vuelta cuan do el local pisó la cancha.
Desde la AFA sancionaron a todo el plantel, amparados en el Boletín 6625 en el cual se dejaba constancia de los homenajes a los campeones. Ese documento fue adulterado el 23 de noviembre, después del llamado “espaldazo” según peritos informáticos. Fue un papelón que llegó hasta el TAS.
La final se iba a jugar en marzo pero semanas antes y en medio de muchas indefiniciones la organización decidió aplazarla. No había fecha ni escenario. Pero como justo coincidió con una lesión de Ángel Di María los rumores crecieron como el río con sudestada.
El Pincha y Central se cruzaron en los 16vos. de final de la Copa Argentina, en Córdoba. Estudiantes venía de clasificar de manera agónica en la Copa Libertadores y Central de jugar en la altura de Quito. Claramente esa fecha perjudicó a los rosarinos que fueron goleados 3-0.
Ahora se verán las caras. Los dos la quieren ganar para sumar una estrella y asegurarse un lugar en la Recopa 2027. Pero Estudiantes, con focos en la Libertadores y Copa Argentina parece tenerla como un objetivo menor. No se le termina el mundo si no la gana. Del otro lado una derrota casi con seguridad acabará el ciclo de Jorge Almirón y por eso los referentes hablaron en la previa para sostenerlo.
La sede no le gustó a Estudiantes y mucho menos el árbitro designado, Darío Herrera. Está cansado y hubiera preferido jugarla en otro momento. “Nos preocupa por lo que viene. No queremos que no se nos favorezca ni tampoco que nos perjudique”, dijo Medina que viene de dos arbitrajes que perjudicaron a su equipo.
Central también se queja de sus bajas (es Fecha FIFA y pierde a Pizzarro y Campaz) y del momento del año. Pero está mejor que hace un mes atrás.
Los dos se van a ver las caras en este duelo que se ofrece como el gran plato del fin de semana, a la altura del Boca-Racing.
HASTA LA LIGÓ D’ELIA
A tal punto llegó la rivalidad que en los últimos días algunos hinchas de Central se expresaron en las redes sociales contra el actor platense Federico D’Elia, quien justamente este fin de semana se presentará en Rosario con su obra El Jefe del Jefe junto a Diego Peretti.
Varios usuarios identificados con el Canalla promovieron un escrache en el teatro porque consideran que se pronunció en contra de su club y de las supuestas ayudas que recibió en varios partidos del torneo pasado. Muchas amenazas y la duda sobre qué pasará.
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