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Una movilización a la Feliz como la de otros tiempos

Gimnasia vendió todas las entradas disponibles y algo más. Agrupaciones, filiales e hinchas estuvieron en el Minella pese al frio

Por Redacción

Ahí hay más de 5 mil personas”. El ojo clínico de un futbolero marplatense que peina unas cuantas canas no estuvo lejos de la realidad. No fueron las 3 mil entradas que salieron a la venta en un principio ni las mil más que se sumaron a la venta el sábado. La organización debió agregar otra tanda más de localidades para satisfacer la demanda de los triperos. Los más jóvenes, incluso, tuvieron su primera vez en cancha ajena con la otra hinchada enfrente, más allá de ese placebo que es la Copa Argentina para quien extrañan los tiempos idos.

Para la mayoría de los micros que integraron la caravana, la historia comenzó cerca de la 6 de la mañana cuando arrancó el viaje desde 44 y 155, aunque un par de ómnibus esquivaron la restricción, salieron mas temprano desde nuestra ciudad y pasaron un rato por las playas desiertas, dónde el frío, la bruma y una tenue garúa hicieron imposible la caminata por la arena.

Por eso, ya muy temprano, hubo un banderazo de los triperos marplatenses en la Avenida Juan B. Justo mientras un grupo de hinchas despedía al plantel desde la puerta del Hotel República de la calle Córdoba. Antes de las 12.00 ya había triperos en inmediaciones de la calle Canosa, el acceso para el público visitante. La gente albiazul le aportó calidez al mediodía en una cancha que parece salida de la ciencia ficción postsoviética, un escenario que no está en condiciones para un partido de fútbol. Los hinchas visitantes ni siquiera tuvieron baños.

La hinchada preparó su ingreso desde las rampas con sus banderas en las que Diego Maradona -y ahora también Lionel Messi- tienen lugares preponderantes. Cómo siempre, se cantó “el que no salta es un inglés”, que cobró otra dimensión tras la Copa del Mundo.

Por allá pasaron los muchachos del barrio San Carlos con el grito “Lolo Regueiro presente”. Un Tripero marplatense viajó el sábado a nuestra ciudad para conocer a su nieto pero no iba a perderse al Lobo y desandó nuevamente los 400 kilómetros hasta el Minella.

Más acá, la banda que lleva a todos lados la bandera que dice “La Gloricia” estuvo completa: nadie se quedó en La Plata. Arriba de la rampa, la banda de 66 y 27 que pinta el barrio de azul y blanco también dijo presente.

También hay casos individuales. Cristian Piarrou, que vive y trabaja desde hace años en Bolívar, no quiso perderse el partido del Lobo, con Nacho Fernández como único sobreviviente de su época de futbolista. “Gimnasia es el esfuerzo constante, la lucha. Ojalá que al Pata le vaya bien y podamos pelear en los puestos de arriba”, dijo el Loquito, refiriéndose al Lobo en primera persona porque se sigue siendo parte a pesar de la distancia. Otro que dijo presente fue José Scarpinelli, con el corazón canario por el rugby pero recontra Tripero desde el alma.

En teoría se vendieron 4 mil localidades pero en esa tribuna había un poco más

Mario y Marcelo no consiguieron pasaje con las filiales, se dieron manija mutuamente y salieron anoche de Los Hornos para llegar a Mar del Plata en el primer micro del día. Y volver, claro, porque el lunes hay que trabajar. La historia se repite por cientos, más con el final de las vacaciones de invierno. Pocos fueron los privilegiados que tuvieron el fin de semana en la Feliz, pero la realidad es que estuvo más cerca del “bufanda, polar y guantes” que del “gorro, bandera y vincha”. Quienes viajaron el viernes se encontraron con un diluvio que inundó media ciudad y trajo los peores recuerdos para los platenses.

En el final, luego del festejo con los jugadores y de las gastadas de tribuna a tribuna con los hinchas de Aldosivi, hubo un canto contra “los de Rojo”. ¿Estudiantes? ¿Independiente? Nada de eso. Un picado en una cancha con más barro que pasto y que llevó a los triperos a tomar partido por el otro equipo. Fue otra de las postales de una tarde feliz para el triperío.

Cancha más chica

El campo de juego de José María Minella no se mostró en su mejor manera. Además de los problemas estructurales que hace años sufre el mundialista, ayer el campo de juego lució más chico porque hubo una orden de hacerlo con la medida mínima para que el juego fuese más equilibrado desde la intensidad.

los jugadores celebraron el triunfo con la multitud que copó el josé maría minella / prensa GELP
Los Cisneros dijeron presente en el estadio Minella de mar del plata
Messi y maradona. los íconos del fútbol argentino acompañaron al lobo en la feliz / el dia
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