Irremediablemente el paso del tiempo unirá en su crónica la consagración de ayer de Rosario Central en la calurosa Santiago del Estero con lo ocurrido en Rosario el domingo 23 de noviembre de 2025, cuando la formación titular de Estudiantes obedeció la orden de la AFA de hacer un pasillo de bienvenida para el flamante campeón de la temporada (lo habían premiado en Capital Federal dos días antes), pero lo hizo dándoles la espalda a los locales en el ingreso al campo del Gigante de Arroyito.
Aquella firme decisión institucional del Pincha resultó un quiebre definitivo con el poder de la AFA y, también, el reconocimiento de mucha gente cansada de tantos manejos discrecionales por parte del presidente Claudio Tapia y de sus compañeros de gestión más cercanos.
El escandaloso final de la tarde tapa el desarrollo de un partido discreto. Después del tercer gol Estudiantes se ocupó de dejar bienclaro la indignación que sintió a partir del penal que derivó en el segundo gol de Ángel Di María. Los empujones adentro del campo, que precedieron a las trompadas en la antesala de los vestuarios, dejaron manchas de vergüenza.
No conforme con lo que publicó en las redes sociales durante el partido, el presidente Verón ingresó al campo de juego para increpar a Darío Herrera cara a cara y para gritarle que “todo esto es culpa tuya”.
De ninguna manera esto ha terminado. Las próximas horas serán como un volcán en erupción. Las publicaciones en el ámbito virtual generarán material de distintos matices. Habrá de todo.
ESTUDIANTES-TAPIA, SEMEJANTE CONFLICTO SERÁ PARA TODA LA VIDA
Algo está debidamente claro: La relación entre la gente de Estudiantes y la conducción encabezada por Chiqui Tapia está rota para siempre y el enojo visceral jamás prescribirá.
Darío Herrera tuvo mucho que ver en lo sucedido. El árbitro hizo mal su trabajo y todo empezó en la sanción (a instancias del VAR y luego de la revisión en el monitor) del penal que convirtió Di María. La publicación de Verón en Instagram fue el anticipo de que su indignación no iba a quedar en el ámbito privado.
Si lo del pasillo dando la espalda quedó grabado en la memoria colectiva de los futboleros, el bochorno de Santiago del Estero se contará como el segundo tiempo de un conflicto agravado hacia la eternidad.
Herrera se equivocó también al no mostrarle la segunda tarjeta amarilla a Verón, luego de una fuerte infracción a Gaich.
Estudiantes, que no hizo un buen partido y además decayó en su producción durante el segundo tiempo, estalló luego del tercer gol canalla y, según reconoció Sandez con pedido de disculpas incluido por televisión, después de una provocación del lateral paraguayo.
El Pincha perdió una Supercopa de relativo valor (el ganador la festejó con notable emoción), pero se mantiene firme en aquella postura inflexible que lo separa por completo de una conducción nacional salpicada de diferentes y graves acusaciones.
El próximo jueves afrontará otro partido importante (ante Platense por cuartos de final de la Copa Argentina) y deberá hacerlo manteniendo la calma y la concentración.
La relación con AFA no tendrá marcha hacia atrás. Verón jugó muy fuerte increpando al árbitro delante de todas las cámaras. El trofeo que no sumará a sus vitrinas está muy lejos de provocarle una gran frustración deportiva. En cambio, la firme postura que marcó aquella tarde de 2025 derivó en fuertes beneficios intangibles.
SUSCRIBITE a esta promo especial