El deporte es mucho más que competencia; para muchas personas, es un espacio de resistencia, identidad y conquista de derechos. En una charla profunda y cercana en el estudio de EL DIA, la futbolista Mara Gómez y la nadadora Gisela Ponce compartieron los desafíos, las alegrías y las barreras que han tenido que derribar para poder dedicarse a lo que aman.
Mara Gómez hizo historia al convertirse en la primera futbolista profesional trans de Argentina. Su camino no fue sencillo: desde enfrentar la exclusión en torneos barriales durante su adolescencia, hasta tener que firmar un acuerdo con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) bajo las directrices del Comité Olímpico Internacional para poder competir profesionalmente.
Tras su paso por Villa San Carlos y Estudiantes, hoy defiende la camiseta de Quilmes en la categoría C. Pero su labor no termina en la cancha, Mara también es enfermera pediátrica en el Hospital de Niños de La Plata, un espacio donde su presencia se ha transformado en un faro de confianza y contención para adolescentes que atraviesan procesos de autopercepción de género.
Por su parte, Gisela Ponce ha estado ligada al agua desde su infancia en el Club Universitario de La Plata. Hoy es nadadora, guardavidas, profesora de natación y recientemente se recibió de gestora deportiva. Además, compite para "Dogos", el primer equipo de natación LGBT del país, con quienes viajó a los Gay Games, un evento multidisciplinario que le permitió experimentar el deporte desde la absoluta libertad y sin prejuicios.
Desde su rol de gestora, Gisela trabaja activamente en la reforma de reglamentos y en la búsqueda de recursos para que más personas de la diversidad puedan habitar las piletas de manera segura.
Un mensaje de aliento y un llamado a la empatía
Hacia el final del encuentro, el entrevistador les planteó una pregunta reflexiva para cerrar la charla: ¿Qué le dirían a alguien que se encuentra en un momento de definiciones o que se siente solo? La primera en responder fue Gisela Ponce, quien alentó a buscar apoyo en los demás: "Que se acerquen porque siempre va a haber alguien que te acompañe". La nadadora destacó la importancia de la comunidad y de construir lazos colectivos, explicando que "tejemos nuestras propias redes para eso, para poder contenernos y acompañarnos a lograr lo que nos proponemos", ya que nadie alcanza sus metas en absoluta soledad.
Por su parte, Mara Gómez dejó un mensaje de superación para quienes atraviesan temores, pero también una fuerte interpelación para la sociedad. A los jóvenes les aconsejó "que nunca dejen de luchar por lo que tanto quieren" y que enfrenten sus miedos, asegurando por experiencia propia que, aunque los caminos son difíciles, no son imposibles.
Sin embargo, Mara hizo especial hincapié en dirigir su mensaje a los adultos: "A las mujeres, a los hombres que en vez de juzgar, de discriminar, de estar constantemente destilando odio, que abracen". Advirtió que un gesto de contención y preocupación por el otro puede salvar vidas, recordando que la expectativa de vida de las personas trans es de apenas hasta 40 años y que la tasa más alta de muertes dentro de esa expectativa es el suicidio, empujado por la discriminación, la exclusión y la falta de oportunidades.
Ambas deportistas coinciden en que la autogestión es el motor que sostiene sus disciplinas ante la falta de recursos públicos y privados. Asimismo, destacan el valor invaluable de haber contado con el apoyo de sus familias y entornos afectivos, una realidad que lamentablemente no es la norma dentro del colectivo travesti-trans. Con mensajes de esperanza, pero también con un firme llamado a la sociedad adulta para que reemplace el odio por el abrazo, Mara y Gisela demuestran que sus vidas y sus carreras son un testimonio de resiliencia.
Entrevista: Mauro Milani
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