Un informe sobre 63 cadenas productivas mostró cómo cambió la estructura exportadora argentina en la última década. La soja mantiene el liderazgo, pero energía, minería y servicios basados en el conocimiento ganaron terreno. En cambio, varios sectores industriales y economías regionales perdieron peso relativo.
Las cadenas productivas argentinas consolidaron en la última década una transformación profunda en el perfil exportador del país. Aunque el complejo sojero continúa al frente de las ventas externas, el avance de los hidrocarburos, la minería y la economía del conocimiento modificó el mapa sectorial y relegó a parte de la industria manufacturera tradicional.
Según el informe “Cadenas Productivas Argentinas. Exportaciones 2025”, elaborado por los economistas Agustín Lodola y Diego Pitetti para el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata, durante 2025 las cadenas productivas exportaron U$S99.395 millones entre bienes y servicios, equivalentes al 94% del total exportado por la Argentina. El trabajo analizó 63 cadenas consideradas estratégicas para el desarrollo nacional.
El estudio destacó que las exportaciones mantuvieron una tendencia creciente durante los últimos diez años, con excepción de dos interrupciones: la pandemia de 2020 y la sequía de 2023. Además, remarcó que el crecimiento no fue homogéneo entre sectores y que hubo ganadores claros y otros que cedieron protagonismo.
La cadena sojera siguió como la principal fuente de divisas del país. En 2025 explicó el 21,6% de las exportaciones argentinas. Detrás quedaron hidrocarburos, con el 11,2%, y la cadena automotriz y autopartista, con el 8,1%. El complejo maicero apareció en cuarto lugar, con el 6,7%.
Sin embargo, el liderazgo de la soja convivió con un desempeño mucho más moderado que el de otros rubros. El informe indicó que la cadena sojera registró un crecimiento promedio anual de apenas 1,4% entre 2016 y 2025, muy por debajo del promedio de energía y minería.
Ese segmento fue el gran ganador de la década. Las cadenas vinculadas a energía y minería crecieron a una tasa promedio anual de 12,8% y más que duplicaron su participación en las exportaciones totales. El caso más destacado fue hidrocarburos, que combinó alto peso relativo y fuerte expansión, con un crecimiento promedio anual de 19,8%.
“El desempeño de energía y minería es el más importante de la última década, sobre todo desde 2020”, señaló el estudio. De hecho, al medir incidencia sobre el crecimiento exportador total, hidrocarburos encabezó el ranking entre todas las cadenas productivas analizadas.
La mejora coincidió con el desarrollo de Vaca Muerta, el aumento de las exportaciones de petróleo y gas y las inversiones en proyectos mineros vinculados al litio y otros minerales estratégicos.
Otro de los fenómenos que sobresalió fue el avance de la economía del conocimiento. Las exportaciones de actividades vinculadas a software, investigación y desarrollo, servicios profesionales e industrias culturales alcanzaron U$S9.974 millones en 2025.
Ese conjunto prácticamente duplicó su participación en las exportaciones argentinas, al pasar de 5,8% a 10,1% en una década. Dentro de los servicios, las mejores performances correspondieron a servicios financieros, investigación y desarrollo, software y telecomunicaciones.
El trabajo marcó además una diferencia creciente entre los servicios tecnológicos y otros rubros tradicionales. Turismo y comercio, que todavía tienen mayor peso exportador, mostraron una evolución mucho más débil durante el período analizado.
En el universo agroindustrial aparecieron comportamientos heterogéneos. Las cadenas bovina, girasol, láctea, triguera y maicera exhibieron buen desempeño exportador y participación intermedia en el total nacional.
En cambio, otras economías regionales quedaron rezagadas. Entre las cadenas con peor performance figuraron avícola, legumbres, vitivinícola, tabacalera, limón, algodón textil, tealera, frutas finas y caprina.
La industria manufacturera también perdió terreno relativo frente al empuje de energía y servicios. Aunque la cadena automotriz y autopartista logró una evolución positiva y se mantuvo como la principal exportadora industrial, el resto mostró resultados dispares y bajo peso relativo.
Las más afectadas fueron bienes de capital y cuero, marroquinería y calzado, identificadas por el informe entre las cadenas con menor incidencia en el crecimiento exportador de la última década. En ambos casos se combinaron variaciones negativas con pérdida de participación sobre el total exportado.
El estudio también mostró un leve cambio en la composición general de las exportaciones argentinas. Los bienes aumentaron su participación de 80,8% a 82,1% entre 2016 y 2025, mientras que los servicios retrocedieron de 19,2% a 17,9%, aunque ambos segmentos crecieron en valores absolutos.
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